Las cirugías estéticas a veces resultan de aquellos milagros aparentemente baratos que en realidad cuestan caro. En ciertas ocasiones ocurre que los profesionales implicados en las intervenciones quirúrgicas no están capacitados para efectuarlas, en otras los productos que les colocan a los pacientes no se encuentran autorizados o también operan en consultorios y no en clínicas habilitadas con terapia intensiva. Sin embargo, las complicaciones derivadas de estos procedimientos no se agotan allí, sino que también dependen del estado de salud previo del paciente.
La última alerta la encendió el caso de Érika Carrasco Coats Lucas (15). Érika tuvo un hijo a los 13 años y las secuelas de haber pasado por un embarazo, presentes en su abdomen, la acomplejaban. Disconforme con su aspecto físico, decidió hacerse una cirugía estética el 5 de julio pasado en el Centro Quirúrgico Neuquén, de Buenos Aires, adonde llegó por recomendación de una amiga. Érika se sometió a la cirugía sin autorización de su madre, pero con dinero que le había robado a su progenitora. Horas después, la adolescente terminó internada en el Hospital Alvarez, luchando por su vida por un edema pulmonar agudo que le habría provocado la anestesia. Fue trasladada hasta allí luego de que la familia fuera informada el día de la intervención quirúrgica, a través de un llamado efectuado desde ese centro asistencial, de que Érika "había sufrido un problema". De inmediato, la familia presentó una denuncia en la comisaría 50 de Flores, bajo el cargo de lesiones graves, y el 6 de julio se inició una causa en el Juzgado 23. Si bien hace diez días Érika fue dada de alta y aparentemente se recuperará totalmente, las cuestionables acciones de la clínica, donde le practicaron una cirugía estética a una menor de edad sin el consentimiento de la madre, merecen una reflexión por parte de la sociedad.

Sucesión de errores

“La madre había ido junto con Érika a una visita informativa y sí había estado de acuerdo en que se le haga la intervención y en que se le hicieran los exámenes prequirúrgicos; pero después no le gustó la clínica y dijo que no le iba a autorizar la operación. En todo momento confió en que ella debía firmar el consentimiento informado”, señaló González.
El médico cirujano Marcelo Guijarro, con amplia experiencia en Salta en cirugía plástica, estética y reparadora (MP 4462), explicó a El Tribuno que, al parecer, la menor tras la maternidad presentaba en el abdomen lipodistrofia de distintos grados, flaccidez muscular y cutánea, y estrías en la piel. Por ello, al hacer la consulta la cirujana le debe de haber sugerido una cirugía estética-reparadora (dermolipectomía acompañada en la misma intervención de una lipoaspiración) para corregir su defecto abdominal. "Para llevar a cabo la operación lo correcto hubiera sido que la menor firme junto con sus padres o tutores a cargo un consentimiento informado en presencia del médico, en el consultorio y antes del procedimiento quirúrgico que se iba a realizar, porque según se sabe la menor habría llevado de su casa una autorización falsa firmada por los padres para operarse", señaló Guijarro. Según Francisco Famá, presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, la dermolipectomía abdominal es la segunda cirugía que más complicaciones presenta detrás de la cirugía posbariátrica (en la que se retira el gran excedente de piel y tejido celular a un paciente que ha adelgazado más de 40 kilos).
De acuerdo con Guijarro, además, la anestesia total es más riesgosa que la anestesia local o regional con sedación. A esto se suma el hecho de que al realizar una lipoaspiración en el abdomen (misma zona de la posterior dermolipectomía) existe un alto riesgo de que se produzca una "embolia", ya sea de un coágulo sanguíneo o de un glóbulo graso (embolia grasa). "En ambos casos, el trombo o coágulo viajará por la circulación sanguínea venosa hasta impactar en un vaso de menor calibre (capilar). El primer lugar son los pulmones (embolia pulmonar) y en este caso (el de Érika) origen de la descompensación y posterior hipoxia (falta de oxígeno) al cerebro y otros órganos", especificó. Según Guijarro, un paro respiratorio requiere de una urgente atención e internación en una unidad de terapia intensiva. A Érika la trasladaron para ello al Hospital Álvarez.
Al ingresar allí la indujeron a un coma con medicación (farmacológico) para mantenerla sedada y con asistencia respiratoria mecánica. Aunque la recuperación de Érika fue prodigiosa podría haber quedado con secuelas neurológicas causadas por la hipoxia cerebral.
"Primero, no se puede ni se debe operar a un menor sin autorización de padres o tutores presentes. Segundo, no se deben combinar dos procedimientos en el mismo acto quirúrgico y tercero se debe ser cauto y prudente día a día en nuestra amada y única profesión, ya que se trata de la vida humana", concluyó Guijarro.

La serie de incumplimientos legales en que incurrió la clínica

En diálogo telefónico con El Tribuno, Fernando González, abogado de la madre de Érika Carrasco, explicó los incumplimientos legales en que incurrió el Centro Quirúrgico Neuquén, donde fue intervenida la adolescente. “Si bien la clínica estaba habilitada para funcionar por el Ministerio de Salud y el Gobierno de Buenos Aires, aparentemente donde la operaron a Érika no era un quirófano. Y esto es al parecer lo que pasó porque la madre lo descubrió infraganti. En realidad ella se metió en la institución y vio cómo la tenían atada y la estaban cociendo en un lugar que no era un quirófano o no revestía lo que cualquier persona a prima facie puede ver en un quirófano. Lo que pasa es que todos estos quirófanos son de rueditas y los arman en 24 horas. Después desde la clínica hicieron un descargo en Canal 9 donde mostraban las instalaciones como de alta complejidad. También la firma de la madre en un papel del que solo enfocaban esa firma, pero no de qué se trataba”, expresó.
Luego señaló que una menor de edad debe ir acompañada de un familiar o tutor legal y que este tiene que firmar el conocimiento informado antes de la intervención quirúrgica, el mismo instrumento legal que a veces también deben presentar los mayores, cuando no están en condiciones de asentimiento para la operación y al que solo está autorizado un familiar o allegado. “Utilizaron una firma de la madre, que no era el consentimiento informado, sino un formulario que tiene una firma arriba y al que le faltaba la firma de abajo. La chica pagó sola la operación y el remito se lo hicieron a nombre de ella. El día que fue a la clínica concurrió con otra nena de 18 años, que después no quiso aparecer porque tenía miedo de tener alguna responsabilidad, porque ya era mayor”, agregó. “El descargo que hicieron ellos fue que la madre estaba ahí y que era todo mentira, cuando la madre estaba en el consultorio de otro médico porque tiene un hijo discapacitado. Allí la amiga de la hija le avisó que fuera a la clínica porque había salido mal de la operación, pero la madre ni sabía que la hija estaba en la clínica”, explicó González. Añadió que un cambio de fiscalía y la feria judicial dilataron los trámites de la causa que está en su etapa inicial.

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 4 meses

Aquí en Salta han ocurrido cosas poco simpáticas con cirugías estéticas. Conozco un caso en que un cirujano bastante famoso le falló con un implante mamario y la pobre víctima terminó con una terrible infección que este cirujano negaba. Conclusión: la pobre quedó deforme ya que le tuvieron que raspar hasta las costillas.


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