En el marco del amparo presentado por diez vecinos de El Galpón en contra de la decisión de demoler la parroquia San Francisco Solano, la Justicia dispuso una serie de medidas para resolver la situación.
El juez de Garantías 1 de Metán, Mario Teseyra, citó al arquitecto de El Galpón, Juan Carlos Bernasconi, a prestar declaración testimonial. También requirió informes al Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) y a la Subsecretaría de Defensa Civil de la Provincia sobre los riesgos sísmicos de la zona en la que se encuentra el templo. Además citó a las partes intervinientes en la causa a una audiencia para el jueves 9 próximo a las 10.
La acción de amparo colectivo es en contra del Arzobispado de Salta, la Municipalidad y el Concejo Deliberante de El Galpón.
La parroquia San Francisco Solano fue uno de los tantos inmuebles afectados por el temblor que azotó a la localidad el pasado 17 de octubre. El edificio se comenzó a construir en 1874 y tuvo ampliaciones y modificaciones en 1925 y 1965 y varias refacciones y mejoras a lo largo de los años.
El pasado 30 de mayo, el juez Teseyra dirigió una inspección ocular en El Galpón para observar el estado actual del templo.
La medida se desarrolló en medio de un clima tenso, en el que hubo discusiones entre las partes y los vecinos.
Estuvieron presentes el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, junto al abogado del Arzobispado, Pablo Maximiliano Macarón, los amparistas junto a sus abogadas Cristina Pérez y Mariana Cendoya y el intendente Federico Sacca, con el asesor legal del municipio, Mauricio Madariaga.
También se acercaron vecinos que fueron a apoyar el proyecto de construcción de una parroquia nueva, que impulsa el propio Cargnello, quien no quiso hacer declaraciones a la prensa. El arzobispo explicó a los presentes el proyecto y aclaró que hay que salvaguardar la seguridad de los fieles.
"Esta es la oportunidad de El Galpón de contar con un templo nuevo. Se va a preservar todo lo que se pueda de la actual edificación", dijo monseñor.
Lo cierto es que la mitad del templo está demolida, ya tiraron abajo el techo, parte de uno de los laterales y otros sectores.
Con anterioridad a la inspección, el juez Teseyra hizo lugar a la medida cautelar solicitada por los amparistas y ordenó detener, en forma provisoria, la demolición del templo.
El amparo fue interpuesto por los vecinos y feligreses galponenses Marcelo Giménez, Julio Modesti, Eduardo Joaquín Caillou, Lucia Barrientos, Horacio Thomas, Inés Guaymás, Luis Carán, Leonardo Clérico, Favio Barquez y Martha Pérez, con el patrocinio de las abogadas Cristina Pérez y Mariana Cendoya.
Los vecinos que fueron a la Justicia a plantear la situación sostienen que el templo fue declarado de interés municipal a través de una ordenanza del año 2005 y que forma parte del patrimonio histórico y cultural del pueblo y que por lo tanto debe ser preservado en su totalidad.

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