El turismo cultural en Rosario de la Frontera consiste, principalmente, en visitar los diferentes sitios de interés de la ciudad, con el fin de conocer la Historia, aprender de la cultura, disfrutar de su patrimonio y, si se puede, del paisaje.
Todo aquel que desee sumergirse en la mística de esta ciudad debe saber que para llegar se deben circular por las rutas nacionales 9/34, ya que el destino está situado a 1.425 kilómetros de Buenos Aires y a 180 kilómetros de Salta capital.
Se trata de un valle subtropical enclavado en las Sierras Subandinas, zona de una gran fractura geológica asociada a manifestaciones termales.
Su clima tropical serrano manifiesta una temperatura promedio de 21 grados centígrados y es una de las pocas ciudades que, sea la estación que sea, mantiene una temperatura moderada. Está rodeada de ríos y arroyos y una frondosa vegetación que resguarda la rica fauna y gran belleza natural.
Dentro del patrimonio cultural se destaca el Museo Provincial de Bellas Artes Quinquela Martín, fundado el 12 de octubre 1968 por Amelio Ronco Cerutti, quien fue amigo del plástico.
Es único en la provincia por su rico patrimonio consistente en pinturas, grabados, litografías, esculturas y elementos personales de famosos artistas.
La ciudad ofrece, además, un recorrido por la parroquia Nuestra Señora del Rosario, fundada en 1783, la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento, el Museo Histórico Arqueológico Juan Carlos Rivas, que cuenta con piezas únicas de las culturas Diaguita y Candelaria, o se puede disfrutar del espacio verde que ofrece la plaza Independencia.
Este paseo público fue ideado en 1883, junto al origen del poblado, conocido entonces como Villa del Rosario. Tiene un pórtico de entrada con cuatro estatuas de mármol que representan las estaciones y una fuente central con un disco de arado que representa la agricultura, de la que emergen chorros de aguas termales.

Famosas aguas termales

Otro lugar característico de Rosario de la Frontera es el complejo termal, famoso mundialmente por la variedad de sus aguas, su centro de belleza, sus piscinas con cuatro variedades de aguas, que cuenta además con canchas de bochas, tenis y golf.
Apenas a 18 kilómetros al norte de Rosario está el paraje Villa El Naranjo, que ofrece un pintoresco paisaje, vegetación abundante y una rica historia con una capilla edificada por los jesuitas que misionaron por esta zona, alrededor de 1660.
En 1870 se construyó la torre del campanario, que sigue establecida desde entonces. También se puede visitar el Museo Folclórico Regional, donde se exhiben piezas relacionadas con la vida del gaucho, ponchos, lazos, monturas, cuchillos y fajas, entre otras, como así también objetos referidos al General Gemes y sus gauchos. El turista puede, además, disfrutar de travesías en bicicletas, cabalgatas y de un circuito pedestre/cultural religioso, como así también del avistaje de aves.

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