En uno de los operativos de documentación que se realizaron en Misión La Paz durante el 2012, Luz Alvarado vio la oportunidad de obtener la ansiada ciudadanía argentina. Los agentes del Registro Civil, a los que alojó entonces en su casa, Héctor Concha y Carlos Villafañe, le prometieron una inscripción rápida, pero el trámite terminó vetado. Ella no conocía las reglas, y el enojo le dura hasta hoy.
Luz nació en Paraguay y tiene esposo e hijas argentinos, por lo que no imaginó complicaciones. La realidad le demostró lo contrario.
La opción que le presentaron fue que se ampare en la ley de amnistía para originarios. Ella y su esposo gratificaron la disposición de los agentes públicos con una piel de yaguareté que dejó las paredes de su rancho para terminar adornando un gorro comparsero en la ciudad de Salta.
"Él (por Concha) dijo que le encantaba el cuero de tigre y mi marido se lo dio", recordó la mujer, a quien le facilitaron el aval de un cacique de la zona para iniciar el trámite de inscripción.
Largo trámite
Al ver que el tiempo pasaba sin noticias del DNI, la mujer, indignada, viajó a la capital y se presentó en el Registro Civil, donde no consiguió que los cuestionados agentes la atendieran.
"Durmieron en mi casa, les dimos de comer y cuando fui a verlos me desconocieron", contó, aún con bronca, a El Tribuno.
Sí fue recibida por la directora del Registro Civil, Mónica Antacle, quien le explicó que su trámite había sido observado porque en el cruce de datos surgió que en los documentos argentinos de sus hijas ella figuraba con nacionalidad paraguaya.
"Me aconsejó ir a la Dirección Nacional de Migraciones, le hice caso y ahora, después de mucho tiempo, ya soy residente argentina", remarcó.

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