Los oranenses llaman "Ciudad Dakar" a su propio pueblo, porque aunque jocoso en apariencia, los enormes baches en las calles ocasionan más de un dolor de cabeza, exponen a los accidentes y los daños en los vehículos impactan sensiblemente en la economía de los automovilistas.
"No puedo hacer más que ir remendando", fue la respuesta de la subsecretaria de Infraestructura del municipio, María Elena Briones, ante las reiteradas quejas de los vecinos.
"En este momento no puedo hacer una obra que sea efectiva, pero tampoco puedo dejarlo como está. Este bacheo con adoquines es provisorio y tenemos que hacer, en junio, una repavimentación", anticipó al explicar que las condiciones climáticas no son propicias para esa tarea en esa época.
Hace cinco años, el municipio arregló de manera provisoria algunas intersecciones, como las calles Esquiú y Belgrano. Sin embargo, esas arterias no solo siguen con adoquines, sino que también están en mal estado.
La primera etapa de bacheo tuvo un presupuesto de $1.000.000, pero lo cierto es que ya hay muchas roturas, como en la 9 de Julio y Moreno, en el área céntrica. El problema no escapa de los barrios, donde aún en calles de tierra los pozos son un peligro.
Briones dejó en claro que no se responsabiliza de gestiones anteriores. "Hubo obras que no se hicieron y no sé los motivos, pero en este momento no los voy a discutir. La realidad es que estoy hace poco más de dos meses en el cargo y cualquier trabajo que evite accidentes no tiene precio. Ahora lo que hacemos lleva una solución porque estamos sin material y sin personal".

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