El escrutinio, en marcha en algunos estados que están procesando votos en ausencia o depositados en el extranjero, ya da una ventaja de dos millones a Clinton (64,22 millones) frente a Trump (62,21 millones), y sitúa el porcentaje total en 48,1 % para la demócrata y 46,6 % para el republicano.
No obstante, Trump se impuso en las elecciones debido al sistema del Colegio Electoral en el que cada estado adjudica al ganador de la demarcación territorial un número de compromisarios estimado conforme a su peso demográfico y equivalente al número de sus representantes en el Congreso. El presidente electo se hizo con al menos 290 compromisarios de los 538 de los que adjudica el sistema de Colegio Electoral, por lo que pese a tener un menor número de votos a nivel nacional, el republicano fue el ganador de las elecciones del 8 de noviembre, consignó la agencia EFE. Frente a esto, en una columna de la revista del diario The New York Times, se anunció que un grupo, en el que están el abogado John Bonifaz y J. Alex Halderman, director del Centro de Seguridad y Sociedad de la Universidad de Michigan, cree que hay pruebas convincentes que los resultados en Michigan, Wisconsin y Pensilvania podrían haber sido manipulados o hackeados. Su investigación, según el diario, demuestra que en Wisconsin, Clinton recibió un 7% menos de votos en los condados en los que se votaba electrónicamente en comparación con los condados que usaron escáneres ópticos y boletas. Según este análisis estadístico, a Clinton se le negaron hasta 30.000 votos y perdió Wisconsin por 27.000. Aunque "no hay pruebas de hackeo", sí hay un "patrón sospechoso" que merecería una revisión.

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