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Cloacas colapsadas inundan viviendas
Cinco familias debieron soportar durante varios días que líquidos cloacales inunden sus viviendas ante la colmatación del sistema de drenaje sanitario del barrio San José de Rosario de Lerma, en el extremo suroeste de esta ciudad.
Desde los insoportables olores fétidos hasta el excremento que se dispersó por los inmuebles, la recurrente situación se desató apenas se inició la temporada de lluvias de la zona.
Para colmo, ante el reclamo de los vecinos a la prestataria del servicio, obtuvieron como desubicada respuesta lo siguiente: "Cuando hagan un sistema cloacal más grande en la ciudad se solucionará el problema de ustedes".
Verónica Torres mostró su reclamo formal, que lleva el Nº 2.326.375 ante el equipo periodístico de El Tribuno. Vive sobre la calle Gorriti, entre Alvarado y Tejada. Su vivienda quedó atestada de materia fecal y líquidos cloacales desde el ingreso de la propiedad hasta el baño. "Hasta por los resumideros salía porquería. Todo el líquido del barrio se volvió a nuestras viviendas. Mi casa estaba anegada por desechos. Fue de terror lo que pasamos. Pero peor fue la respuesta que recibimos de Aguas del Norte", contó.
Las casas están en un terreno bajo, por lo que el sistema cloacal que atraviesa la zona resulta desfavorable para estos vecinos. "Nos dijeron que estamos más bajos que el resto de los barrios y por eso los líquidos rebasan las cañerías y afloran adentro de nuestras viviendas", señaló Torres.
La señora vive junto a su familia, que está integrada por otras cinco personas. Entre ellos, un niñita, un anciano de 92 años y una persona discapacitada. "El martes no podíamos estar adentro de nuestra casa. Limpiamos y limpiamos y el olor no se va. Tememos por las posibles infecciones que puedan originar estos líquidos cloacales en mi familia", dijo.
Todas las viviendas del barrio pasaron por el mismo inconveniente. Pero el resto del vecindario sufre la colmatación continua del sistema cloacal, cuyas aguas servidas brotan por las tapas de registro ubicadas en las esquinas del barrio.
Al parecer, cuando se proyectó el barrio, lo planificaron con cañerías de poco diámetro y no para soportar el crecimiento de la población de todos estos años. Es decir, que pensaron en un servicio para ese momento y no para una urbanización acorde al crecimiento de la ciudad de Rosario de Lerma.
La Municipalidad alivió la situación de estas cinco familias con el envío de un tanque atmosférico, pero el problema originado en el sistema debe ser remediado por Aguas del Norte. Han pasado los días y la colmatación en las calles continúa, aunque por ahora las viviendas no se anegaron. Los vecinos están atentos a un nuevo episodio desagradable que pueda ser producido por el colapso del sistema cloacal en esta ciudad.

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Sección Editorial

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