Coalición productivista y modernizadora

Luis Tonelli

Coalición productivista y modernizadora

El nuevo oficialismo conducirá los destinos del corazón de la política argentina constituido por el Gobierno Nacional, la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires: un trípode de gobernabilidad que disipa los augures negativos sobre la capacidad de gobierno de una coalición opositora de llegar al poder.
Para algunos ha sido el triunfo del "marketing político" sobre la "política territorial". Para otros, el hartazgo del electorado respecto a personajes cuestionados, que se sentían impunes por el mero hecho de su continuidad en la política nacional.
La coalición que sustenta el triunfo opositor es muy similar a la que llevó a la presidencia a Raúl Alfonsín, haciéndose fuerte en los sectores medios de la sociedad argentina.
Las coaliciones populistas como la del duhaldismo o el kirchnerismo suman el apoyo de los votos que traccionan los gobernadores feudales del interior con los provistos por las maquinarias electorales de los barones del conurbano bonaerense.
Estas coaliciones distributivas pero no productivistas encuentran su límite de sustentabilidad económica en la imposibilidad de atraer inversiones genuinas para seguir creciendo. Son coaliciones que generan un círculo vicioso que paraliza la producción en su afán de mantener la ingente cantidad de subsidios y de empleo público que necesitan para persistir.
Lo mismo sucede con las coaliciones conservadoras populares, como la menemista: su coalición con los sectores financieros le facilita atraer flujos de capital que al disparar el crecimiento, permiten la consolidación de los feudos provinciales, a partir de la expansión del empleo público.
Las coaliciones con sustento en la clase media son naturalmente "modernizadoras": demandan políticas públicas no clientelares y no estatistas, que potencien las actividades privadas para que sean ellas las que generen trabajo para los sectores populares; reclaman un Estado inteligente y efectivo en sus intervenciones en la gestión pública; quieren instituciones con calidad democrática, transparentes, que luchen contra la corrupción. Las coaliciones modernizadoras pretenden una educación cada vez más acorde con las competencias necesarias para un mundo globalizado.
Es verdad que las coaliciones modernizadoras exigen mucho más de un gobierno que las coaliciones populistas y conservadoras populares, pero estas son insustentables: agotan los recursos de la bonanza sobre las que edifican su poder y no pueden generar condiciones productivas que les permita perdurar. En cambio, las coaliciones modernizadoras, si alcanzan su cometido, generan desarrollo sustentable, inclusivo y extensivo a todos. La coalición modernizadora que se conformó en 1983 alrededor del liderazgo de Raúl Alfonsín sufrió los límites que le impusieron una economía internacional al compás de la crisis de la deuda y precios muy bajos de las commodities exportables por el país. Situación económica que permitió la restauración conservadora de las corporaciones rentísticas del país. Hoy, la situación es diferente y auspiciosa: el mundo ha cambiado y permite también que la Argentina cambie, se desarrolle y pueda alejar una crisis que sufren especialmente los sectores que menos tienen.
Lo cierto es que la victoria de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y el desalojo de muchos intendentes conurbanos del poder que disfrutaron por décadas resultó para analistas un verdadero "cisne negro" esas eventualidades no previstas que alteran las cosas.

¿Qué te pareció esta noticia?

Compartí

0

Te puede Interesar

Comentá esta Noticia