"Guardia de Hierro" y su primera sucesora -la "Organización Única para el Trasvasamiento Generacional"- fueron dos corrientes peronistas juveniles que, entre los años sesenta y setenta tuvieron señalada influencia en la vida política argentina. Hacia 1970, la "Agrupación Reconquista" de Salta (de la que formé parte) se integró a la llamada "Mesa para el Trasvasamiento Generacional"; la actuación en Salta de sectores vinculados al ideario de "Guardia de Hierro" se prolongó, por lo menos, a lo largo de la interna peronista que, en 1982, enfrentó a "rojos" y "amarillos" y que constató las múltiples divisiones de los antiguos "guardianes".
Estos antecedentes sirven para destacar el interés que, para los analistas y para quienes simplemente tratan de entender lo ocurrido en el agitado escenario provincial de aquel entonces, tiene el reciente libro de Humberto Cucchetti "Combatientes de Perón, herederos de Cristo" (Editorial Prometeo, Buenos Aires 2010).
El autor, un joven sociólogo que completó sus estudios universitarios en Francia y es hoy investigador del CONICET, realiza un trabajo brillante desprovisto de anteojeras y preconceptos ideologizantes. Otro de sus incontables méritos consiste en la metodología utilizada que enfatiza en las trayectorias de líderes y miembros de "Guardia de Hierro" y de las sucesivas formas orgánicas que fue adoptando para perdurar hasta tiempos muy recientes.
Los documentos teóricos de este grupo, recogidos principalmente en la revista "Hechos e Ideas" -imprescindibles para comprender sus posiciones políticas y sus estrategias-, forman, como no, parte de las fuentes y herramientas a las que apela Cucchetti en el libro que reseño.
Los ya lejanos vínculos de "Guardia de Hierro" con la "resistencia peronista", la mística y absolutizada lealtad a Perón, y el enfrentamiento con "Montoneros", forman parte de un gran primer ciclo de unidad y crecimiento. Pero, hacia mediados de la década de los setenta, la muerte de Perón y el ultra-isabelismo inauguraron una etapa de divisiones internas que, de algún modo, culminó con los vínculos, a mí entender repudiables, que quienes optaron por seguir a Alejandro Álvarez construyeron con el almirante Massera.
El control de la Universidad de El Salvador, el antialfonsinismo militante, la construcción de una orden religiosa, el culto a la Virgen de San Nicolás y los esfuerzos por construir una religión secular con pretensiones de hacer de ella una organización que marcara la continuidad y superación del peronismo, son las derivaciones más notorias y sorprendentes de antiguas ortodoxias.
En este sentido y en mi opinión, resulta cuanto menos singular el esfuerzo de fusión que conduce a los "guardianes" residuales ubicar a Dios en el lugar que antes había ocupado Perón.
En resumen, el libro de Cucchetti es un texto imprescindible en cualquier esfuerzo de análisis de nuestro inmediato pasado y, en especial, de su vertiente peronista. Un texto que, a no dudarlo, puede llegar a apasionar a los sobrevivientes de aquel tiempo de tragedias.

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