Bajo el lema "Madre Purísima, ayúdanos a vivir la alegría del amor en la familia", la comunidad religiosa se prepara para un gran festejo por los 88 años de la fundación de la parroquia, levantada por los sacerdotes franciscanos.
El programa de actos se iniciará mañana con el rezo de la novena y concluirá el 8 de diciembre con una gran celebración.
Como todos los años, los devotos de la Virgen de la Peña llegarán hasta el paraje Yariguarenda, 15 kilómetros al norte de Tartagal, para trasladar la imagen en caravana y acompañarla con cientos de jinetes. La concentración se realizará en la intersección de la ruta nacional 34 y calle San Martín para seguir en procesión hasta el templo parroquial de Alberdi y Gemes.
Para promocionar las actividades religiosas, un grupo de chicos y docentes recorrieron las calles de la ciudad entregando folletos con el programa de actos.

Décadas de evangelización

Hace más de 9 décadas arribó en misión a Tartagal el cura Mariano Calagrossi, que eligió el lote ubicado frente a la plaza en el pueblito de calles de tierra de esos años. Dispuso que allí se levantara una iglesia y tiempo después, Gabriel Tommasini -en aquellos años comisario provincial de la orden franciscana- hizo colocar en el lugar una cruz de quebracho como señal de evangelización. Tommasini fijó su permanencia en Tartagal con el propósito de levantar la primera parte de una construcción hecha en madera sobre un terreno donado por Pedro José Roffini, propietario de la finca Ñancahuasú. El sacerdote levantó la pequeña capilla y dos habitaciones de madera como aulas para enseñar catecismo. Años más tarde allí se construyó el colegio San Francisco.
El segundo franciscano en llegar fue Angélico Scipione. El 8 de diciembre de 1928 ofició la primera celebración religiosa y una procesión por el pueblo en honor a la Virgen y así se fundó la parroquia La Purísima.

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