Cómo abordar problemas laborales de jóvenes

Gala Díaz Langou

José Florito

Cómo abordar problemas laborales de jóvenes

Los jóvenes son centrales en nuestra sociedad. En países como la Argentina, en donde la ventana de oportunidad del bono demográfico se está cerrando, es fundamental invertir en mejorar las condiciones de vida de esta población.
Durante el período que va desde los 15 a los 29 años se toman decisiones clave que impactan sobre el bienestar presente y futuro de las juventudes, como también en la sustentabilidad del desarrollo de la sociedad como un todo.
Una de estas transiciones tiene que ver con la inserción laboral: las condiciones en las que se ingresa al mercado de trabajo redundan en consecuencias de corto y mediano plazo para el pleno ejercicio de derechos de los jóvenes.
A pesar de la centralidad de este hito, los jóvenes argentinos enfrentan mayores obstáculos que la población general a la hora de insertarse en puestos de trabajo de calidad.
La población joven evidencia mayores tasas de desocupación y menores tasas de actividad.
Además, aquellos que logran entrar al mercado laboral, suelen hacerlo en el sector informal de la economía, con las vulneraciones que esto implica.
Según datos de Cippec, sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el 17,6 por ciento de los jóvenes de hasta 24 años está desempleado, contra una tasa de desempleo de la población económicamente activa de 6,9 por ciento (datos del cuatro trimestre de 2014).
Por su parte, el 59,8 por ciento de los jóvenes trabaja en la economía informal, mientras que el porcentaje de población económicamente activa que participa en la economía informal es de 34,3 por ciento (datos del cuatro trimestre de 2014).
Más allá de la cifra en sí, que puede estar cuestionada a partir de la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), es importante resaltar la brecha que existe entre las tasas laborales de los jóvenes y las de la población total.
Más grave aún es que estas brechas se ampliaron en los últimos años de crecimiento: mientras que en 2013 la tasa de desempleo joven era 2.15 veces mayor que la general, en 2014 (a pesar de que ambas habían disminuido) la tasa de desempleo joven representaba 2.55 veces la tasa de desempleo general.
La inclusión de esta problemática en la agenda gubernamental y en la agenda pública es siempre bienvenida.
Es necesario avanzar hacia sistemas de promoción del empleo joven que se nutran de un enfoque de derechos. El primer empleo es importante, pero lo es tanto como que ocurra en un sector productivo y con los instrumentos de protección social que son derechos del trabajador.
La evidencia muestra que lo que más les cuesta a los jóvenes no es conseguir un primer empleo, sino mantenerlo.
A su vez, es necesario considerar las heterogeneidades que atraviesan a las juventudes: la situación de una madre adolescente en situación de pobreza no será la misma que la de un hombre soltero de clase media, y las respuestas de política deberán, en consecuencia, ser diferentes. Los desafíos para el pleno goce de derechos de los jóvenes son multidimensionales, como deben serlo las respuestas de políticas.

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