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¿Cómo encontrar la paz en estas fiestas?
Carolina Wilcheses una terapeuta emocional y trajo un interesante mensaje para aplicar en forma personal en esta época del año, cuando fluyen muchos conflictos que hacen presas a las personas de crisis que se manifiestan en los momentos menos oportunos. La clave es buscar la paz, pero desde un concepto que está lejos de lo que la gente imagina como estereotipo social.
Es común que mucha gente agobiada pida paz en las fiestas de fin de año, pero es como un concepto de búsqueda que no llega a tener resultados. ¿Influye en esto la época del año?
Si. Es como buscar permanentemente una paz que no se consigue en esta época del año. Yo creo que todo debe partir de una definición personal. Es como decidir qué es la paz que anhelamos durante mucho tiempo. Y generalmente esa paz la buscamos en forma equivocada hacia afuera. Voy a sentir paz cuando todo esté bien afuera; cuando me lleve bien con mi pareja, con mis hijos; cuando esté bien en mi trabajo; en cosas que tienen que ocurrir como yo quisiera y por eso estamos muy distanciados de ese estado.
La paz es una decisión, es un estado en el cual yo tengo que vivir con lo que ocurre hacia afuera, me guste o no. Por eso ese estado emocional no se consigue proyectando hacia el entorno sino hacia un estado de armonía con uno mismo.
¿Como se encuentra ese camino?
Parte de la pregunta de qué me pasa que no estoy en paz. Qué me pasa con mis necesidades de controlar. Todo tiene que salir muy bien. Por ejemplo en la Noche de Navidad: la comida tiene que estar rica; nadie tiene que pelearse; todo tiene que estar perfecto. Es una tensión que surge en busca de ese tipo de paz. Ese estado pone tenso a todo el entorno y yo no disfruto lo que estoy viviendo. Dejar que las cosas sucedan como tengan que suceder y elegir cómo voy a tomarlas es un camino. Esa es la elección de paz.

¿Es una sensación que se hace más evidente en esta época del año?
Lo que se festeja en esta época del año tiene la capacidad de que nos abre a una vibración más amorosa, de mayor compresión y nos abre expectativas. Por ejemplo: si hemos sostenido una confrontación con un familiar durante todo el año, me planteo si en éstas fiestas se afloja un poco. Es un tiempo propicio para perdonar. Pero perdonar no es decir que yo soy el bueno y el otro es el malo, pero lo mismo lo perdono porque yo soy más bueno. Perdonar es entrar en paz con lo que ha sucedido. Hubo cosas que pasaron y que no sucedieron como yo quería, pero tengo que entrar en paz; trato de encontrarle el sentido; por qué pasó, cual fue la razón, la intención y de qué me sirvió lo que pasó.
Si se hace un pequeño trabajo, puedo empezar a descubrir cosas para empezar a soltar lo negativo y entrar en una paz con lo que me sucedió. Si estoy enojado y resentido me estoy haciendo daño. Me cierro en que yo tengo la razón y me empodero, me angustio, me sube la presión, me pelo con todos y me enfermo. No perdonar, no soltar me genera un entorno dañino para mí.
¿Es una buena época para perdonar?
Se debe aprovechar esta época porque es mejor entrar en un nuevo ciclo renovados interiormente y lejos de lo que me quita energía vital. El enojo se alimenta de la vitalidad y me quita energía que podría usar de otra manera.
Hay que aprovechar esta época del año para soltar todo lo que nos hace daño y elegir la paz en vez de tener razón. Las dos cosas no se puede y eso es también una elección.

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