Silvana Suárez (34) completó 32 materias del Profesorado de Letras de una universidad pública. Le quedan cursar y rendir las didácticas 2 y 3 para completar sus estudios. Desde 2007, cada Año Nuevo escribe "terminar la carrera" entre sus objetivos mentales. "Durante estos años cambié tres veces de puesto de trabajo en la compañía. En todos me pusieron altas metas para cumplir, capacitaciones incluidas, por lo que la extensión de las jornadas laborales fue irremediable. Mi 'reloj biológico' para la carrera, porque sí quiero ejercer la docencia, son los 40, el límite de edad para ingresar en el Estado", le contó Silvana a El Tribuno.
En diciembre de 2013 Marcos Figueroa (27) vio que la balanza le señalaba un número en rojo: 99 kilos en 1,76 de altura. "Me sentí mal porque hasta hacía ocho años atrás mi peso oscilaba entre los 75 y 78 kilos y entonces me dije que eso no podía continuar y pensé que si rebasaba la marca de los 100 kilos ya no habría marcha atrás", relató. Desde entonces, cuando levanta la copa para brindar por la transición de un año a otro se propone adelgazar. Ya visitó a tres nutricionistas y la dieta, el ejercicio y el cambio de hábitos alimentarios para retornar a su peso ideal, como máximo 76 kg, van postergándose, aunque "ahora en 2016 lo conseguiré" dijo.
La finalización de un año lleva al balance en el que la columna del "debe" se llena de metas incumplidas y la del "haber" tal vez no se encuentra tan nutrida. El inicio de otro año conduce a recolocar en el ahora espacio en blanco de un flamante "debe" esos objetivos no alcanzados. ¿Por qué las mismas metas se dilatan año tras año? ¿Habrá que cambiar de camino, de recursos o de mentalidad para cumplir con los objetivos del Año Nuevo en el término de doce meses?
La PNL
La programación neurolingüística (PNL) es un abordaje que viene siendo utilizado para realizar cambios profundos y transformadores en el nivel de las creencias y los valores que fortalecen el sentido de identidad y promueven las capacidades de las personas, llevándolas a actuar con firmeza, determinación y seguridad en el mundo y así alcanzar resultados. Básicamente, la PNL se basa en tres principios: el poder de las creencias, la emoción como agente que impulsa a la acción y la determinación del foco y la intención.
Según esta perspectiva las creencias son profecías autocumplidas. Así, quien verdaderamente cree que va a conseguir algo coloca por delante actitudes mentales y emocionales en acción que lo favorecen y lo impulsan en dirección de la meta deseada. Según la PNL, las creencias son como un programa de computadora creado para realizar determinada operación. De esta manera, cuando se activa, ese software permite y orienta la tarea que el operador quiere realizar.
Dicen que la emoción es la acción del adentro hacia el afuera. También es una experiencia subjetiva, asociada a la personalidad, el temperamento y la motivación. Las creencias promueven estados emocionales congruentes, directamente relacionados y alineados con las creencias que nutren el estado emocional. Si actuamos contrariando nuestras creencias, valores y principios, entramos en un proceso de culpa, autocrítica y autodestrucción. Así las creencias limitadoras reducen el poder de la intención, dejando nuestra mente multifocal, con pensamientos contrarios a la ejecución de la meta. Por último, cuando hacemos algo determinando fehacientemente el foco duplicamos, triplicamos y potencializamos el resultado. Es decir, que el foco y la intención son fuentes de energía que alimentan las acciones. Por lo tanto, primero hay que trabajar para transformar las creencias limitantes en fortalecedoras cuando nos proponemos hacer algo.
Para alcanzar el objetivo
Compromiso: antes de empezar a trabajar para lograr una meta difícil, es importante que te preguntes cuán comprometido estás. Si no te sentís muy comprometido, es menos probable que logres alcanzarla y tal vez quieras reconsiderar esta meta.
Plan de acción: asegurate de que tu meta sea específica y medible. Las metas más alcanzables son muy detalladas y deben ser tan claras que puedas saber cuándo las hayas alcanzado. Tal vez no hayas logrado tu meta más difícil debido a la indefinición.
Dividí la meta: dividir la meta en partes más pequeñas te permite crear un plan de acción paso a paso para lograr la "gran" meta.
También crea oportunidades para que tomes nota del progreso que has hecho y ayudarte a mantener la motivación.
Línea de tiempo: una línea de tiempo te ayudará a mantenerte enfocado, al añadir un sentido de urgencia. Recordá que si no completás una submeta a tiempo, no significa que hayas fallado, sino que necesitás revisar tu línea y retomar el camino.
Ver obstáculos: tener un plan de contingencia para los problemas inevitables hará más sencillo que te puedas recuperar de los imprevistos. También te ayudará a seguir haciendo progresos cuando los obstáculos interfieran con tu plan.
Mantenerse motivado
Debido a que las metas que nos proponemos para el año que se inicia suelen ser muy difíciles de lograr, perder la motivación o darse por vencido será de lo más sencillo. Para prevenir este ánimo hay que darse uno mismo recompensas o refuerzos positivos al alcanzar submetas o permitirse omitir algo que no se quiera hacer o refuerzo negativo. Por ejemplo, ante algún progreso se puede dejar de lavar los vidrios durante la limpieza semanal de la casa. Estas pequeñas recompensas ayudan a la mente a asociar las buenas cosas con el esfuerzo para lograr el cometido. Sin embargo, sin importar cuánto refuerzo se use, a veces simplemente no se conseguirá estar motivado. Quizás a causa de un malestar físico, producto del cansancio o porque algo malo haya pasado en el trabajo no se pueda seguir con la rutina. Entonces hay que buscar otras maneras de progreso más asequibles. Por ejemplo, quien debe rendir una materia y se siente embotado de tanta información, puede ver una película relacionada con su tema de estudio. Otra buena manera de permanecer motivado es controlar regularmente los avances. Se puede usar una aplicación o un diario para toma nota del trabajo que se ha realizado y las submetas logradas. Cuando la persona sienta que no vas a ningún lado, debe mirar sus notas. Verá allí todo lo que ha conseguido y quizás esto estimule su motivación. También se ayudará a seguir siendo consecuente con su plan. A pesar de ello, se puede experimentar mucho estrés o ansiedad. Una buena manera de contrarrestarlo es tomar nota de lo que se ha hecho y de los sentimientos con respecto al proceso. Dejar que los sentimientos fluyan puede calmar la ansiedad y ayudar a mantenerse enfocado en la tarea en cuestión.

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