Los canes, según Anna Gábor, otra de las autoras del estudio, escucharon palabras de alabanza que eran pronunciadas con entonación neutra y de halago, además de otras palabras que no tenían significado para los animales pero dichas con las mismas entonaciones. Los investigadores observaron las regiones cerebrales que diferencian entre palabras con y sin sentido o las que discriminan entre entonaciones con y sin halago. El resultado fue que los perros activan el hemisferio izquierdo para procesar las palabras que tienen sentido para ellos y el derecho para identificar la entonación con que se pronuncian las palabras. Pero, además, el centro de recompensa de los animales estudiados solo se activaba en el momento en que oían una palabra de elogio pronunciada con una entonación de halago. Este es el primer paso para entender cómo los perros interpretan el habla humana.

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