La primavera llegó y con ella las actividades al aire libre como paseos, escapadas, picnics y deportes, entre otras. Esto aumenta la posibilidad de tener más contacto con animales y el riesgo de sufrir mordeduras. Por ello, el Dr. Gustavo R. García Igarza (MP 59802), médico especialista en Pediatría y coordinador de la guardia de pediatría de Swiss Medical Center barrio Norte-Centro Médico Ambulatorio, dio información clave para evitar inconvenientes de este tipo.
Así explicó que la mayoría de las mordeduras son causadas por animales de tipo doméstico. El comportamiento de estos puede ser influido por estados fisiológicos (celo o amamantamiento), temor, estrés o bien por situaciones puntuales.
Las estadísticas arrojan que los perros se ven implicados en más del 80% de los accidentes, siguiendo en frecuencia las mordeduras de gatos (de 5 a 18%). El porcentaje remanente corresponde a mordeduras de otros animales como murciélagos, ratas, animales exóticos y animales salvajes.
Las consecuencias más frecuentes de estas lesiones son las siguientes:
1) Infecciones en la piel o demás tejidos u órganos involucrados y/o contaminaciones bacterianas por los gérmenes de la boca del animal.
2) Traumas físicos y psicológicos como fobia a los animales y lesiones estéticas, funcionales o secuelares, etc.
3) Transmisión de enfermedades: rabia-tétanos (en caso de no tener esquema de vacunación completo y profilaxis adecuada), así como otras enfermedades infecciosas transmisibles, dependiendo de la especie involucrada.
Tratamientos
Según García Igarza, no todas las mordeduras se tratan de igual forma. Para la prevención y tratamiento de la rabia es importante considerar si el animal tiene carné de vacunación completo, demostrable y al día. Además, de ser posible, al animal doméstico se aconseja aislarlo y realizarle un seguimiento veterinario por 10 días.
Es importante tener en cuenta que al ingresar al organismo el virus de la rabia viaja hacia el sistema nervioso central a través de los nervios periféricos que logra alcanzar. De ello deriva la importancia de la localización de las lesiones. Las más peligrosas y graves son las de mayor proximidad al sistema nervioso central y mayor densidad de nervios, con mayor riesgo de afección por el virus. Entre ellas, las más riesgosas son las producidas en la cabeza, cuello, manos (pulpejos), pies, mucosas y genitales.
El período de incubación del virus es de 21 días a 3 meses. El comienzo de la sintomatología, debido a que es un virus de replicación lenta, puede darse dentro del año del episodio y cuando se instala va precedido en varios días a una semana por un cuadro tipo gripal, con síntomas respiratorios y digestivos para luego manifestarse en un cuadro típico de meningoencefalitis con trastornos neurológicos tanto sensitivos como motores, trastornos deglutorios y alteraciones de índole sensorial, psíquica o de la conducta. Una vez que se instalan los síntomas y sin haber tenido el tratamiento previo, el curso de la enfermedad es fatal.
El mejor procedimiento
Si se es mordido por un animal hay que consultar inmediatamente con el médico o dirigirse al centro antirrábico de referencia para iniciar la profilaxis post exposición, en el caso de que esté indicada según las normas y considerar cuál es el esquema más conveniente: observar al animal, aplicar la vacuna antirrábica o el agregado (o no) de gammaglobulina antirrábica. Primero hay que limpiar la herida minuciosamente con agua y jabón neutro y luego desinfectarla con alcohol al 70% o clorhexidina al 2% o yodo povidona. En caso de existir sangrado de la zona, implementar maniobras de compresión y no utilizar procedimientos que puedan contaminar la herida. Para suturar es necesaria la consulta con el especialista. En caso de ser necesaria, hay que analizar la manera más oportuna de acuerdo con los procedimientos establecidos por el profesional. Hay que considerar que la gammaglobulina antirrábica se debe administrar antes de la sutura. Luego se debe controlar la cobertura antitetánica: si es inexistente o está incompleta, iniciar o completar el esquema (gammaglobulina antitetánica y/o vacuna según corresponda).
La prevención
Los ataques de mascotas son comunes, pero pueden evitarse si se tiene respeto hacia el animal. Es importante vigilar a los más pequeños cuando haya animales cerca, pese a conocerlos de antemano. Hay que preguntar al dueño si se puede o no acariciar al animal, esperar a que la mascota vea y olfatee a la persona antes de tocarlo, efectuar movimientos lentos y conservar la calma. Ante un intento de mordedura, colocar un objeto en frente para protegerse. Al alimentarlos es preciso usar un recipiente y no las manos.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora