Equilibrio y armonía energéticos rompen con nuestras teorías o sistemas de conocimientos habituales. Sin embargo, son estas rupturas las que nos permiten seguir desarrollándonos. Si se produce una colisión en esa armonía, se rompe.
Cuando nos alcanza un shock físico, mental o espiritual, la repercusión energética se direcciona a nuestro sistema energético que no lo puede asimilar y reacciona con una distorsión.
Existe un camino de regreso a la salud que surge de la orientación de la creación misma a través de los vegetales.
Edward Bach sabía de esta extraordinaria conexión. Fue guiado e inspirado para reunirse con la energía de las flores y dejó 38 remedios florales de insuperable eficacia en realizar una tarea reparadora y de consolidación.
El camino de regreso a la salud sin afectos adversos.
Una de esas flores lleva el nombre de Estrella de Belén. El mismo nombre ya nos deja pensar acerca de sus propiedades y atributos terapéuticos. Tiene una geometría perfecta. Si hay un shock, un impacto, perdemos esa geometría armónica.
Estrella de Belén actúa en la reorganización de todos estos traumas. Aporta claridad mental, vitalidad, fuerza interior. Buena capacidad de adaptación del sistema nervioso a las alteraciones energéticas. Capacidad para reponerse rápidamente. Libera los bloqueos de energía. Todo el sistema vuelve a respirar.
Estrella de Belén es capaz de rastrear estas secuelas y aportar su energía divina para neutralizar el impacto y superarlo. Debemos recordar que las esencias florales no conocen el concepto del tiempo. Por lo tanto, verifican traumas actuales como viejos y antiguos y los sellan.

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