Cómo se deseó al mundo

Rodolfo Ceballos

Cómo se deseó al mundo

Después de cinco siglos se pudo dar una noticia histórica para conocer parte de los orígenes de la globalización actual.
El contenido del mapamundi del cartógrafo y erudito alemán Henricus Martellus, datado en Florencia en el siglo XV, ha sido revelado. Martellus lo dibujó en 1491 y fue conservado en la Universidad de Yale. Se usó tecnología de alta complejidad para discernir qué estaba ilegible en el mapa. Se cree que Colón lo tomó de guía para descubrir América.
El esfuerzo cartográfico que hizo el hombre del siglo XV muestra la necesidad de expandir el espacio conocido tras una suerte de globalización primaria que permitía el intercambio cultural y comercial.
El hombre de aquella época tenía un elevada estima por la autotrascendencia y es por eso que llegó a expandir las fronteras y las relaciones comerciales en forma increíblemente veloz. El sujeto de la edad media, máximo si era un navegante o un cartógrafo, tuvo rasgos singulares: se sentía parte integral del universo y contaba con un comportamiento espiritual, místico, y un fuerte pensamiento mágico y religioso. Aceptó también la ambigüedad y la incertidumbre cada vez que emprendía viajes por mares y tierras lejanas y desconocidas, llenas de peligros.
Esa autotrascendencia de los hombres medievales fue el deseo de que no existe ni el tiempo ni el espacio finitos. A una convicción de este tipo, el filósofo y Nobel de Literatura Romain Rolland lo llamó "sentimiento oceánico".
Y será también que por ese sentimiento el mundo se hizo global, casi calcado al que dibujó Martellus.
Es que siempre el yo psíquico desea fundirse con la realidad para ser una misma cosa. Una geografía en expansión fue la imagen externa del hombre medieval, la interna la construyó su misticismo. Es la ilusión de completud que llama el psicoanálisis.

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