"Aquí estoy en el presente cumpliendo tantos años. ­Festejar con los amigos es una maravilla! Yo pensaba que nadie me quiere y nadie iba a venir, pero he visto que la gente es maravillosa. Si uno ve lo bueno, se te viene lo bueno. Las enfermedades no existen, ¿sabes qué existen? Los enfermos". Amy Cabezas de Patterson cumplió 104 años el 16 de julio pasado. El profesor Carlos Cocha le organizó un festejo con amigos entre los que estaban el maestro Jorge Martorell, el mago Eduardo Subirana, el cantante de tango Hugo Cardozo además de otros amigos del ámbito de la cultura local y vecinos. La desmemoria que viene con la edad deshace la viabilidad de abrir túneles en el tiempo. Pero quienes la aman y se formaron con su ejemplo vuelven posible el artilugio. Así, con puro cariño, la ayudan a rasgar las sucesivas capas de experiencias dormidas bajo la hojarasca propia de los árboles frondosos.
1945 Trabajó como profesora de Música en el comercial Hipólito Yrigoyen y compuso la música de la marcha "Gloria a Salta", oficializada como himno de la Provincia.
Ami abjura de Wikipedia y aclara que nació en Tucumán y no en Santa Fe. "Ni conozco Tucumán, nací ahí pero mi papá era ingeniero en Ferrocarriles Argentinos en Río Negro. En lo que yo recuerdo éramos 12 hermanos. Mi papá era egresado del Conservatorio de Madrid. Él era bien severo como los padres de antes, me hacía marcar el solfeo con el zapato. Estudié mucho de chica, di examen en el Colón y logré entrar, aunque me pedían solfeo y ópera a primera vista", relata. Se formó en el conservatorio de música Clementi. De allí se graduó de profesora superior de violín con calificación sobresaliente en 1960. También estudió con una profesora particular durante siete años canto clásico e interpretación de voz. Vivió muchos años en Buenos Aires, donde conoció a su marido: Pelayo Patterson. "Yo tenía otro novio y me iba a casar con él; pero apareció Pelayo Patterson, que me perseguía por todas partes. Era un hombre muy bueno y ­buen mozo cien por ciento!", cuenta, pícara. Algunos detalles se cuelan en el tamiz de la memoria selectiva, pero sus ojos se ensombrecen un instante mientras recuerda que "después nos fuimos a Salta por la política".
Lo que surge en relieve de sus anécdotas es que con la mudanza de la capital al interior en la década del 40 cambió abruptamente su nivel de vida.
"De la Salta de antaño me gustaba mucho cuando había mateos y cocheros para salir a pasear por alrededor de la plaza. Para mí fue un cambio total pasar de mi departamento lujoso en Buenos Aires y las galas en el Colón a las calles empedradas de Salta", comenta.
Hasta 1955 Dio lecciones particulares de piano, violín, guitarra y canto diez años. Fue directora del Coro Polifónico de Salta, que en 1962 ofreció 14 recitales públicos y radiales.
"Yo no sabía usar la escoba. El que se lo quiera creer que lo crea, porque es imposible creer una cosa así. Cuando vinimos a Salta a vivir en una casa en la Ituzaingó y San Luis había una vereda llena de cagadutos de perros. Justo dio la casualidad de que enfrente había una señora gorda con cinco hijas mujeres. Eran de apellido Palavecino y vivían en un inquilinato. Esas chicas me hicieron todo siempre. Tuve una suerte", prosigue. Añade que ni en el hogar paterno, donde eran 12 hermanos, ni durante la primera etapa de casada, conoció los quehaceres domésticos.
"Yo quería llevar una carretilla y la gente del servicio en mi casa no me dejaba. "No niñita, usted vaya a tocar su violincito que a nosotros nos gusta mucho'', me decían. Luego mi marido no me dejaba trabajar y me tenía como a una princesa", señala. Pero en Salta su realidad resultó otra y desde 1945 trabajó como profesora de música en la nocturna del comercial Hipólito Yrigoyen. Ese mismo año compuso la música de la marcha "Gloria a Salta", que unos meses después fue oficializada como himno de la Provincia por la Legislatura provincial y que hoy es desconocida por los salteños.
En 1946 trabajó como profesora de música en las escuelas Zorrilla, Alberdi y en el instituto Peter Pan, pero cuatro años después renunció por motivos personales. El profesor Carlos Cocha fue su colega en el Centro Polivalente de Arte. "Ella se sentaba al piano y tocaba chacareras y escondidos. Yo ejecutaba el charango, Miguel Ramos la guitarra y Rodolfo Vázquez el bombo con mucho entusiasmo. Ella nos decía: "Despacio, eso no es música'' y nos exigía seguir la melodía. Es autora del himno del Polivalente", relata Cocha.
Década del 70 Dirigió el Coro de Niños y el Coro Polifónico. Integró durante tres años como primer violín y cantante la Orquesta Sinfo-filarmónica de Salta.
Amy también fue directora del Coro Polifónico de Salta, que en 1962 ofreció 14 recitales públicos y radiales. Fue directora del Coro de Niños y del Coro Polifónico de Salta durante tres años. "Era un prodigio cuando dirigía los coros. Yo trabajaba en los colegios Salesiano y Belgrano. Había concursos de coros y ella nos enseñaba. Era una crítica amistosa y respetuosa que tenía un gran cariño hacia los niños y las personas mayores. Es una maravilla, una bendición de Dios que la tengamos", reflexiona el maestro Martorell. Actualmente Amy vive sola con su asistente María en un departamento céntrico. Es vegetariana y hace mucho ejercicio en el balcón.
"Para poder llegar a lo que yo llegué hay que tener mucho amor, no criticar a nadie y rezar a Dios. Si uno se queda bien quietito, va a escuchar a Dios y él te da ideas de lo que podés hacer, de cómo ayudar al mundo", dice Amy, como un secreto.

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Sección Editorial

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Marcela  Pereyra
Marcela Pereyra · Hace 2 meses

Desde la Escuela "Ceferino Namuncurá"(que está cumpliendo sus BODAS DE ORO) ,adherimos a este festejo y agradecemos a la Sra Amy Paterson,la composición del Himno de Nuestra Escuelita, que hasta el día de hoy,los alumnos,entonan con profunda emoción. Saludos cordiales y afectuosos

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