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"Con nosotras, muchos tipos de la calle se hacen los gallitos"
Sandra Costilla (40) tiene alma y vida de chofer. Desde pequeña estuvo emparentada con la actividad y apenas tuvo la oportunidad se inscribió, rindió y el 1 de octubre último, uno de los días más felices de su vida, tuvo la oportunidad de empezar a conducir un colectivo de la empresa Ale Hermanos. Con su esposo, Darío Alarcón -docente-, tuvieron a Mía Celeste, hace 4 años. Separarse de la pequeña varias horas por día fue lo único que en algún momento la hizo repensar su férrea vocación de conducir. Pero por si acaso y por las dudas, un día que se despedía de la niña porque se iba a trabajar, la niña le regaló 3 frutillas: una para que comiera en el momento, otra para comer en el colectivo y una tercera en la que ella estaría presente cada vez que la extrañara. Con todo, Sandra sale cada día a enfrentar la "fauna" callejera a la que lejos de temer, disfruta, pero donde sabe que tiene una dura competencia.
¿Cuándo y cómo empezó tu relación con los autos, con el manejo?
Mi abuelo materno era chofer de máquinas viales y tenía un taller mecánico. Mis tíos maternos también son mecánicos, igual que mis dos hermanos. Además, estudié y me recibí de técnica electromecánica.
Conducir es lo que más te gusta hacer en la vida.
Me apasiona conducir. Siempre tuve la seguridad de que un día iba a manejar un colectivo. Lo mismo que, no sé por qué, siempre me gustó la empresa Ale, siempre la admiré. Y siempre decía que si algún día entraba a trabajar para mí iba a ser un placer más que una obligación laboral. Me encanta conducir, cada año que nos vamos de vacaciones en familia, yo conduzco. Soy barata, solo necesito mates, agua y chicles y te llevo adonde quieras.
¿Te acordás del primer día que saliste a trabajar como chofer?
Fue el 1 de octubre del año pasado. Me tocó el primer turno que hacía el servicio El Huaico (5D). Tenía que estar en la planta de Las Bumbunas (barrio 20 de Junio) a las 5.47. Por supuesto que casi ni dormí. Creo que fue uno de los mejores días de mi vida. Saqué el colectivo de la empresa y tuve que ir hasta El Huaico a tomar línea. Esa mañana también pusieron a mi amiga Eliana en el segundo turno, 7 minutos detrás mío.
¿Qué te dijo la gente que subió a ese colectivo?
Muy bien la reacción. El saludo cordial de todos, adultos, trabajadores, jóvenes. Y se hace una relación porque nos vemos todos los días, a muchos los llevo y los traigo.
¿Tuviste alguna situación desagradable con algún pasajero?
Tuve una situación fea en la que me ayudó un compañero del 6 de Transal, casi se baja para palear a un automovilista. Yo le venía avisando con el guiño que me acercaba a la parada y él se venía metiendo igual en mi carril hasta que se mandó nomás y casi lo rozo. "¿Qué hacés?, tengo parada acá, te vengo haciendo seña con las luces'', le dije, a lo que me contestó: "Podrías haber parado más adelante''. Estos tipos sí se hacen los malos con nosotras, cosa que no hacen con nuestros compañeros varones porque saben que se pueden bajar y ahí se arma. Sí, los tipos de la calle con nosotras se hacen los gallitos. Pero nunca un problema con mis compañeros de empresa ni con los de las otras empresas, al contrario.
¿Nunca te mandaron "a lavar los platos''?
No. Lo que pasa es que a veces quieren pasar al colectivo, sobre todo motos. Pese a que ellos tendrían que tener más respeto por una cuestión de tamaño, se meten por cualquier parte, se adelantan, desafían. A nosotros en la empresa nos tienen dicho que a las motos las dejemos pasar, que vayan adelante. Algunos autos se meten por cualquier lugar con tal de ir adelante, de cualquier modo. A veces se hacen unos embudos bárbaros, sobre todo en el centro, donde hay calles rotas o que arreglan y en horas pico. Perdemos mucho tiempo y es tiempo que nosotras luego tenemos que recuperar. Hace unos días, por una protesta de manteros perdí casi una vuelta entera.
¿Cómo las recibieron y qué relación tienen con los compañeros varones de la empresa?
Bien, muy bien. Ellos dicen que somos la alegría de la empresa. Sería una ingrata si dijera que alguna vez sentí mal trato o discriminación. Desde el día que llegué hasta ahora no tengo nada para decir.
¿A qué cosas les tenés más temor o respeto cuando andas en el colectivo?
A las motos, algunos autos y muchas camionetas. Las 4x4 andan como si anduvieran compitiendo en la calle. Ellos se meten, se mandan. Nosotros, entre colectivos no competimos, pero tenemos que cumplir un horario, entonces estamos casi obligados a pasar, a mandarnos por el espacio que nos queda. Yo me doy cuenta y los otros días un inspector me decía, cómo una va tomando confianza para moverse entre los espacios reducidos y avanzar.
¿Tenés compañeras choferes que son amigas?
Cuando estaba haciendo una prueba en otra empresa, conocí a Eliana Núñez, una chica que estaba haciendo una prueba en Alto Molino. Nosotras ya teníamos un grupo de chicas que queríamos empezar a trabajar. Ahí le dije, no sé si en broma o en serio, que adonde yo estuviera iba a estar ella. Hoy es mi compañera de coche y mi amiga.
Creímos que íbamos a quedar en esa empresa hasta que nos dijeron que no. Ella se bajoneó bastante, pero otra amiga, Liliana Leiva, nos dijo: "No estés triste, esa empresa (Alto Molino) no es la que Dios tiene preparada para vos''. Hoy soy una convencida de que así ocurren las cosas. Y yo le dije que mi sueño era trabajar en Ale Hermanos, a lo que ella me respondió: "Si vos lo creés así, el trabajo es tuyo''. Lo mismo le digo yo a las chicas de hoy: "si sos chofer, si te sentís para ese trabajo, no porque tengas que trabajar en algo, ese lugar será tuyo. Esto no es para el que necesita un trabajo, hay que ser chofer, hay que tener valor.
¿Tenés el apoyo de tu esposo para este trabajo?
Siempre, en todo. Cuando me enteré que podía abrirse una lista de postulantes, le dije que me iba a inscribir, a lo que me contestó: "Si es eso lo que te gusta...''.
Y te inscribiste nomás...
Me inscribí en julio del año pasado y el 17 de septiembre hicimos la prueba y enseguida me dijeron "ya pertenecés a la familia de Ale Hermanos''.
¿Antes de tener este trabajo tenías otro fuera de la casa?
No, teníamos un almacén en casa, que cerré el domingo pasado. El problema, al principio, fue Mía. Ella desde que nació había estado siempre conmigo. Dejarla me costó horrores porque me preguntaba por qué la dejaba, por qué la abandonaba. Le pidió a los Reyes un celular y me dijo que era para mandarme audios cuando yo esté trabajando. Es muy fuerte, muy fuerte...es un tema difícil porque una quiere lo mejor para ella y para todos.
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