Un joven de 22 años acaba de ser condenado a un año y medio de prisión en suspenso por haber amenazado con golpear y hasta matar a su madre cuando ella se negó a darle dinero para comprar droga. La Justicia resguardó con su fallo la seguridad de la mujer, pero el caso reinstaló el debate: ¿el joven es victimario por las amenazas o víctima de su adicción?
Ocurrió en un barrio de la ciudad de Orán y se hizo público esta semana por el fallo del juez de la Sala I del Tribunal de Juicio de esa ciudad, Edgardo Laurenci.
Ya hace casi dos años, Walter Hernán Laime se despertó una mañana, salió de su habitación y encaró a su madre.
- Dame plata, le exigió.
- No tengo, le replicó ella.
- Dame plata!, insistió ya con un grito, fuera de sí.
La negativa de la mujer desató un violento episodio, réplica de otros que ya venía viviendo cuando él entraba en ese trance de abstinencia.
En medio de gritos y amenazas verbales, Walter agarró un palo y lo levantó para pegarle si ella no cedía a su pedido. Otros hermanos de él intervinieron y le quitaron el palo. Él seguía incontenible. Se fue a otro lugar de la casa, encontró una cadena y regresó. Volvió a reclamarle plata.
- ­Te voy a matar!, le gritó en medio de una furia descontrolada.
Otra vez los hermanos se interpusieron. Llamaron a la Policía, que detuvo al muchacho, y la mujer terminó en la comisaría denunciando a su hijo, con el corazón doblado de dolor. Dolor por la violencia. Dolor por el miedo. Dolor por la impotencia ante el irresoluble flagelo de las adicciones.

Un hecho con historia

Los problemas en la familia llevan ya varios años, cuando Walter comenzó a involucrarse con las drogas. Problemas personales, un contexto social y familiar vulnerable, y la siempre presente oferta de estupefacientes fueron el camino que el muchacho siguió. Y detrás de su adicción empezaron los reclamos de dinero a la madre, los pequeños robos, las peleas.
La última no era la única denuncia
La mujer había sido agredida varias veces. Incluso a la Policía le contó que una vez su hijo la roció con combustible y amenazó con prenderle fuego en medio de otra crisis por la falta de pasta base y de dinero para comprar.
Ella y su familia buscaron alejarlo de las drogas. Walter fue internado varias veces en instituciones, lo sumaron a programas para desintoxicación y que se mantuviera lejos de las drogas, intentaron cambiarle el contexto social. Nada resultó.
Después de denunciar el último episodio en el que la amenazó con un palo y luego con una cadena, la fiscal penal de Orán, que intervino, pidió al juez Laurenci que lo hiciera arrestar por el riesgo que representaba para su familia, en especial para su madre.
El muchacho pasó casi un año en una celda, mientras avanzaba la investigación judicial tras la denuncia de la madre que, en determinado momento, buscó retirarla negando lo sucedido esa mañana, para poner fin al proceso. Sin embargo, la Fiscalía mantuvo la acusación por el riesgo de que el muchacho, en otra crisis de abstinencia, pudiera convertir en realidad la amenaza a la señora.

Otra caída

Al poco tiempo de quedar libre y sin que fuera sometido a juicio, su adicción volvió a quebrar a Walter. Otro hecho delictivo lo tuvo como protagonista y la Fiscalía Penal de Orán que intervino pidió su arresto preventivo, medida que cumple hasta ahora.
En efecto, Walter está preso pero no por la condena que recibió a raíz de las amenazas de muerte y agresión a su madre, sino por ese otro hecho que aún no fue debatido en juicio.
Mientras tanto, el juez Laurenci le impuso medidas que deberá cumplir por los próximos dos años: fijar y mantener un domicilio, abstenerse de consumir drogas y bebidas alcohólicas, someterse a un tratamiento psicológico contra su adicción, no ejercer violencia contra su madre ni su grupo familiar.

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Sección Editorial

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maria torres
maria torres · Hace 1 mes

amputación de ambas manos y ala cordillera, a trabajar en la puna, ahí se va a curar!!!

Franco Cardozo
Franco Cardozo · Hace 1 mes

Señores cuándo van a entender que hay muchos policías que están involucrado con el tema de ventas de droga es por éso que no hay control, si hubiera no sido de éstos policía complices les aseguro que no habría en ningún lugar ventas de drogas. Cuántos policías, gendarmes, infantería éstas lacras hacen lo que se le dá las ganas a ellos nadie los critican de nada pero son ellos el problema de las drogas. El periodismo nunca se anima a decirlos por que tienen miedo.

Re KennethU
Re KennethU · Hace 1 mes

A los distribuidores de droga habría que hacerles tragar toda la que tienen a su disposición. Y sin ningún médico en las cercanías (100Km). Con esa condena tendrían que desaparecer en poco tiempo, por las buenas o por las malas.


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