La mayor cantidad de recursos de amparo que hacemos están relacionados con cuestiones oncológicas. También hay mucha casuística en materia de discapacidades. Por lo habitual un paciente oncológico necesita de medicamentos, radioterapias, quimioterapias y la prepaga generalmente no cumple con otorgar la prestación requerida. Es en este contexto cuando se procede a la elaboración del amparo de salud. Para este recurso se necesita la documentación médica que brinde respaldo al planteo, como ser: historia clínica, pedido del tratamiento y/o medicamento que se necesita. Luego se confecciona una nota intimando a la prepaga u obra social y ante la negativa o el silencio se presenta el amparo en el fuero federal. La gran mayoría de casos son derivados a las defensorías oficiales, que manejan casi el 99% de las situaciones de conflicto.
Actualmente los juzgados federales están atestados de este tipo de causas y los incumplimientos de prepagas y obras sociales abundan.
Tenemos fe de que cuando se empiecen a sancionar a los obligados con daños punitivos, las empresas cambien su conducta y la cantidad de incumplimientos sea menor. En consecuencia, también bajaría la cantidad de amparos y todo esto repercutiría sin dudas en la calidad de vida de los argentinos.
El porcentaje de gente que recurre a la Justicia en materia de salud sigue siendo bajísimo en relación con la cantidad de incumplimientos que existen. Habitualmente el enfermo se conforma con lo que le proporciona su prepaga resignando calidad de vida y salud, ya que enfrentar un juicio con todas las penurias que ello implica suele significar mucho desgaste. Por ejemplo, para un enfermo de cáncer que debería enfocar toda la energía en su cuidado y no en andar buscando abogados.

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