"La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva". Suenan tajantes las palabras de Marco Tulio Cicerón, el gran retórico de la República romana que, morador del ámbito político, supo definir varias décadas antes del año 1 que la confidencia como apertura total del alma es contraproducente en ciertos entornos.
El laboral es uno de ellos y consultores de este sector advierten que entre la confidencia y la confianza existe una línea delgadísima, que podría acabar con una carrera profesional. Se parte de que cuando los trabajadores pasan más horas con sus compañeros de trabajo que con sus familias lo más natural es que terminen conociéndose profundamente. Sin embargo, hay que pensárselo antes de divulgar detalles sobre la vida personal para conectar, a través de la empatía, con los compañeros de trabajo. No existe diferencia entre si el empleado acaba de conseguir su primer empleo o si es uno de los más veteranos del sector. Las reglas que se aplican sobre compartir "demasiada información" en el trabajo rigen para todos. A continuación, cinco advertencias para reflexionar.
Sentir negativo
Las redes sociales están a un clic de distancia, por lo que puede ser tentador, una vez finalizada la agotadora jornada laboral, comentar el mal día que se tuvo en el trabajo. No obstante, aunque el perfil sea "privado", no es una buena idea compartir a través de Facebook o Twitter las experiencias o sentimientos negativos sobre la empresa, el empleo o los compañeros de trabajo. También vale para los comentarios hechos en presencia.
Aunque se intente ser discreto, es mejor reservar esas opiniones para la familia o los amigos sin vínculo con la oficina. Esto le ocurrió a Paola S. (36), quien publicó una foto en Facebook que retrataba el baño en reparaciones de un instituto de educación superior no universitaria en el que trabajaba, junto con la leyenda "Alta caca perdida en...". "Mis alumnos estaban entre mis contactos. A los dueños del instituto les llegó y les pareció una confidencia de mal gusto por lo que me llamaron la atención. Por supuesto el baño se reparó con la renovación de todos sus artefactos, pero a mí al año siguiente no me renovaron el contrato", detalló Paola.
Marilyn Santiesteban, directora adjunta de servicios de carrera en la Universidad de Texas A&M, desde una página web dice al respecto: "Recomiendo no publicar comentarios sobre los compañeros de trabajo o cualquier otro asunto profesional, sobre todo si es negativo o confidencial. Los empleadores adoran que sus trabajadores hagan comentarios positivos pero antes de atreverte a publicar, debes estar convencido de que es realmente apropiado".
La polémica
Quizá se trata de una recomendación obvia, pero no está de más recordarla: hay que evitar a toda costa tratar temas controvertidos en el trabajo, como la política y la religión.
Nada bueno puede salir de las discusiones que siembran discordia entre los compañeros de trabajo. Además, en el peor de los casos, si se dice algo que ofenda a otra persona, esta puede iniciar una demanda. "El peor momento en la oficina lo propició el ambiente pre y pos eleccionario. Los Pro y los K se querían degollar entre sí y se implicaban cuestiones personales familiares e incluso dolorosas en las discusiones. Yo no entendía cómo en una tarjeta de crédito con 30 empleados, estábamos hablando todos, por boca de jarro y desinformados. Veía a gente que jamás se había peleado por algo laboral, que dejaba de hablarse", recuerda Jerónimo U. (42). El resultado fue que todos debieron pasar por la oficina de Recursos Humanos para restañar el asunto antes de que se volviera incontenible.
"Un antiguo refrán afirma: "No compartas aquellas cosas que no te gustaría que supieran tu madre, tu jefe o tu sacerdote''", comentó Jenny Korn, investigadora de identidad on line de la Universidad de Illinois en Chicago. "Podemos sustituir a la madre por el padre, pero el consejo sigue siendo el mismo: no discutas sobre temas que pueden provocar desavenencias con una persona que puede juzgarte como un padre, jefe o sacerdote", aclaró Korn. Luego subrayó que es probable que la postura sobre un tema no coincida con la de un compañero de trabajo, así que debatir sobre ese asunto podría afectar las relaciones laborales.
El sueldo
Hay que vencer la tentación de revelarle a un compañero de trabajo el sueldo propio, solo para saber cuánto gana él. Eduardo Herrera, especialista en diversidad certificado y jefe oficial de comunicaciones en Liberty Capital Group asegura que esto puede provocar división, resentimiento y conflictos entre los empleados. "Desde el punto de vista de la gestión de RRHH, no siempre las diferencias en los salarios se justifican por variables únicas", explicó Herrera y el problema sobreviene cuando quienes cumplen igual función piensan lo contrario ya que, desde su perspectiva, trabajan más duro, son más proactivos o han estado en la empresa durante más tiempo que otros.

A las empresas les gusta conocer a los empleados

Las compañías prefieren saber lo imprescindible sobre su personal, nunca más allá de eso. Si durante la hora del almuerzo alguien saca a colación sus hábitos de salud positivos, como la práctica de deportes, podría ganarse unos puntos extra en la oficina. No obstante, hay que pensárselo dos veces antes de hacer referencia a enfermedades o al historial de salud, advierte Charley Polachi, socio y gerente de Polachi Acceso Executive Search. "Desvelar detalles sobre tu historial de salud puede crear situaciones incómodas, tanto para ti como para los demás", explicó.
"Existen muy pocas situaciones en las que se considera oportuno hablar sobre tu historial de salud, y si es necesario abordar este tema, será mejor hacerlo en privado, asegurándose de que el asunto quede entre el empleado y el jefe directo", sintetiza Polachi.
El mal trago de Claudia Mesanza (53) es una referencia a ello. "Yo estaba atravesando una serie de estudios para diagnosticarme certeramente. Como uno de ellos era una biopsia y yo se los conté a mis compañeros, varios de ellos lo fueron divulgando y empecé a notar rostros y comentarios extraños en torno de mi persona. Incluso personas que se llamaban al silencio cuando yo me aparecía. Finalmente, no fue cáncer -como me temía-, pero sí me quedó claro que no debo compartir ciertas intimidades", apuntó Claudia.
Eduardo Herrera, de Liberty Capital Group, añade que exponer información sobre la salud también da pie a discriminaciones basadas en estereotipos y estigmas negativos, que pueden afectar el desarrollo profesional en la empresa.
"Aunque en muchos casos los empleados están protegidos contra este tipo de discriminación, hacer referencia prematuramente a un problema de salud puede afectar el futuro de un empleado", aseguró.
Por último, también es bueno reservarse los problemas de familiares y de pareja porque para los compañeros de trabajo cualquier forma de negatividad puede representar un conflicto o un síntoma de un futuro conflicto.
"Si siempre te quejas sobre lo mal que va tu vida en casa, tu jefe podría pensárselo dos veces antes de darte una promoción, ya que puede creer que eres incapaz de manejar el estrés adicional", dijo Ian Cluroe, encargado del marketing de la región americana de la Alexander Mann Solutions.
De hecho, tampoco se recomienda, muy al contrario de lo que se cree, compartir experiencias personales positivas sobre las relaciones, las citas o la vida familiar. Lo ideal es ser discreto en extremo.
"Nos gusta conocer un poco a las personas con quienes trabajamos. De hecho, esa es precisamente la clave: solo un poco", comentó Marilyn Santiesteban, de la Universidad de Texas A&M. Sin embargo, advirtió que si los compañeros están al tanto entre sí de las relaciones románticas, las peculiaridades de los padres de cada cual, sus problemas de salud, los medicamentos que toman y hasta el talle de ropa que usan significa que se ha cruzado un límite. Dar demasiados detalles sobre una noche divertida también se podría catalogar como un exceso de información. "Si todos los lunes llegas al trabajo presumiendo de tu excelente fin de semana, la gente seria, esa que puede influir en tu futuro, no te tomarán en serio", cerró Cluroe.
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No existe diferencia entre profesiones y oficios. Las reglas que se aplican sobre compartir "demasiada información" en el trabajo rigen para todos.


8 errores para evitar en el trabajo

1. El perfeccionismo mal entendido.
El perfeccionista piensa que todo se puede mejorar, lo que hace que en muchos casos sea lento y no cumpla las fechas de entrega. Detallista y ordenado en exceso, es capaz de no dar por concluida nunca una tarea. Por miedo a cometer errores, provoca cuellos de botella.
2. Hablar más de la cuenta.
En muchas empresas, la prudencia, la formalidad y el respeto a las personas siguen siendo las grandes virtudes de la cultura empresaria. Esto hace que no encajen ese tipo de personas a las que les encanta, propagar rumores o destruir la reputación de sus compañeros. Este perfil de empleado termina por ser rechazado.
3. La excesiva sumisión.
La cultura empresarial del "ordeno y mando" ha pasado a la historia. Las empresas modernas buscan contratar a empleados creativos y con iniciativa. Personas que, si no están de acuerdo con las opiniones y directrices de sus superiores, sean capaces de cuestionarlas y plantear críticas constructivas. La tendencia hace que el antiguo empleado sumiso y obediente quede fuera de juego.
4. La falta de eficacia.
En una pequeña o mediana empresa resulta más difícil "esquivar el bulto" del trabajo. Pero en las organizaciones grandes, las tareas y responsabilidades se diluyen y es aquí donde la figura del vago se da con más frecuencia y provoca problemas con los compañeros, que tienen que asumir su trabajo.
5. Desmotivación indisimulada
No todo el mundo tiene por qué estar satisfecho con su trabajo. Pero los empleados desganados se convierten en quisquillosos y amargados, se quejan ante el más pequeño contratiempo y creen que todos están en su contra.
6. La ambición sin límites
El exceso de protagonismo, así como pretender escalar posiciones en la empresa a costa de los demás, son actitudes que muy pronto harán que, tanto superiores como compañeros, vean como 'trepa' a este trabajador. Los que actúan así suelen encontrarse con el tiempo aisladas y sin ningún apoyo dentro de la organización.
7. El trabajador individualista
Se muestran seguros de sí mismos, hacen las cosas a su manera y se expresan en forma desinhibida, son muy críticos, desafían a la autoridad y trabajan mal en equipo.
Aunque se trata de un perfil de trabajadores que también acostumbra a poseer importantes virtudes (les gustan los retos, son inteligentes, sinceros y muy exigentes consigo mismos), lo cierto es que no encajan en los grupos de trabajo, algo que muchas veces es un obstáculo insalvable para que su carrera tenga el desarrollo que merece.
8. Amores de oficina
Es cierto que los sentimientos son imposibles de controlar, lo que hace que las relaciones afectivas con compañeros de trabajo sean frecuentes. Esto no debería ser ningún obstáculo para la carrera profesional, aunque hay casos concretos en los que sí pueden plantear problemas.

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