La semana anterior se abrió un conflicto por la utilización del edificio donde antes funcionaba el instituto Tomás Cabrera y que tiene como protagonistas a la comunidad educativa del establecimiento y a las autoridades de los ministerios de Educación y Turismo y Cultura. La institución, tanto de nivel medio como superior, se trasladó hace un año a sus nuevas instalaciones en el barrio El Huayco, pero aún sigue usando para algunas actividades el edificio de la calle 20 de Febrero, entre avenida Entre Ríos y Rivadavia.
Hace días el supervisor Adolfo Lobo le comunicó a la actual rectora de la institución, Alejandra Suárez, que debían desalojar definitivamente las instalaciones del centro y entregar la llave para que el lugar se convierta en un centro cultural de poesía manejado por la cartera de Turismo y Cultura, a cargo de Mariano Ovejero.
En el edificio actualmente se desarrollan actividades extracurriculares del Tomás Cabrera, entre las que se destacan las de articulación con el programa Conectar Igualdad. El espacio además sirve como depósito para el mobiliario y las producciones que no pudieron mudar al nuevo edificio. Es decir, el inmueble está en uso.
A raíz de la intimación a las autoridades para que desalojen, la comunidad educativa manifestó mediáticamente su repudio el pasado viernes por la mañana. Ante esa situación, la flamante ministra de Educación, Analía Berruezo, se reunió con el Consejo Asesor del Tomás Cabrera ese mismo día por la tarde. En esa ocasión, asumió el compromiso de intermediar por ellos en la próxima reunión de Gabinete que se realizará en el transcurso de esta semana.
En ese marco, el centro de estudiantes del instituto de educación superior realizará hoy un abrazo simbólico al edificio de calle 20 de Febrero, al que consideran elemental para el funcionamiento de la institución. Destacan, además, que el sitio tiene un valor histórico para la educación artística salteña en general y para el Tomás Cabrera en particular.

Proyecto desdeñado


En 2014, cuando se avizoraba la inminente mudanza, el por entonces rector del terciario, Santiago Rodríguez, conjuntamente con un puñado de docentes, estudiantes y graduados, impulsó la elaboración de un proyecto para convertir el domicilio céntrico en un espacio cultural abonado por las producciones de los talleres del Tomás Cabrera.
En aquel entonces, Rodríguez les anticipó esa intención a las autoridades del Ministerio de Educación. Cabe recordar que en 2014, la recientemente asumida titular de Educación, Analía Berruezo, ocupaba el cargo de secretaria de Gestión Educativa.
Finalmente, la profesora de Pintura e Historia del Arte, Roxana Ramos, fue quien se encargó de hacer la presentación formal del proyecto ante ambos ministerios en cuestión, el de Ovejero y el que encabezaba el contador Roberto Dib Ashur. Nunca recibieron respuestas, por ende, tampoco presupuesto para convertir en el centro cultural del Tomás Cabrera al edificio de calle 20 de Febrero.
Tras meses de indiferencia, hace solo algunos días fueron intimados a abandonar el inmueble para que quede en manos del Ministerio de Turismo y Cultura, que tendría la intención de erigir un centro cultural de poesía. "Nosotros ya teníamos idea de convertirlo en un centro cultural pero ignoraron nuestra propuesta", aseguró a El Tribuno Victoria Jaffe, estudiante del Profesorado de Artes Visuales, quien también resaltó que la elaboración del proyecto fue colectiva.

Insuficiente

En cuanto al nuevo inmueble, se reconoce que es un avance y que en líneas generales es óptimo, pero se destacan también algunos aspectos negativos como la ausencia de una cocina, las dimensiones estrechas y la carencia de una instalación eléctrica que permita la conexión de cierto equipamiento. Así se lo confirmaron a este medio diversas fuentes de la comunidad educativa del Tomás Cabrera.
El problema fundamental se da por la falta de espacio, ya que en el edificio conviven dos instituciones educativas: el colegio secundario y el terciario. "Al mediodía, cuando aún están los chicos del secundario y llegan los primeros turnos del terciario, no hay espacio suficiente para contener a todos los estudiantes", comentó un profesor del nivel medio.
Jaffe, quien también pertenece al centro de estudiantes de los alumnos de nivel superior, coincidió con el testimonio docente. "El edifico es precioso, se lo dijimos a la ministra cuando estuvo el viernes, pero la realidad es que nos queda chico. Convivimos los chicos del terciario con los del secundario y se superponen las aulas", puntualizó.

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