La comunidad El Crespín, ubicada a 4 kilómetros al este de Tartagal, recibió la visita de un contingente de estudiantes uruguayos que recorrieron 1.700 kilómetros desde la localidad de Young.
Fueron recibidos con los brazos abiertos, y entre ellos la familia Simplicio, integrada por Sabino, que con sus 19 años es el cacique más joven de la provincia y quizás de la Agentina, Enrique, otros hermanos y la madre, ya que el padre falleció el año pasado. Los hermanos se hicieron conocidos a nivel nacional luego de que editaran un libro de su autoría en dialecto wichi.
Enrique relató: "Hace dos años fuimos a Berazategui por invitación de una docente, Viviana Candio, y allí compartimos con jóvenes que se sorprendieron mucho de conocernos. Esa docente nos hizo el contacto con un liceo de nivel secundario de la ciudad de Young, en el departamento Río Negro de Uruguay, y así es que esta delegación de 20 estudiantes y profesores vinieron a conocernos, a compartir y ver con sus propios ojos cómo vivimos las familias originarias".
Una idea equivocada
La delegación llegó al norte de Salta el día en que se producía el último corte sobre la ruta nacional 34, por lo que debieron permanecer en el camping de General Ballivián. "Cuando lograron pasar eran como las 3 de la mañana; a esa hora llegaron a la comunidad El Crespín, instalaron sus carpas y comenzó una experiencia hermosa para ellos y para nosotros, porque pudimos intercambiar conocimientos y hacerles conocer nuestra cultura", explicó Enrique Simplicio. Recordó que "los chicos nos decían que lo que ellos estudiaban sobre los pueblos originarios nada tenía que ver con la realidad. Se sorprendieron más que nosotros", expresó con una sonrisa.
Para la comunidad El Crespín, como otras que se encuentran en las cercanías como Talar, El Carpintero, La Mora o El Caburé (fuolif, como la llaman los wichis), fue muy positivo que los uruguayos conozcan lo que producen. "Muchas mujeres pudieron vender sus artesanías a buen precio, porque pagaron hasta $300 una yica, cuando acá eso sería imposible. Compartimos un almuerzo y luego hicimos juegos, cantamos y hablamos mucho sobre nuestra mirada sobre la vida y la naturaleza".

Una nueva visita
El vínculo que se formó entre los jóvenes wichis y los chicos uruguayos fue tan fuerte que prometieron regresar en abril, cuando en la zona se realicen las actividades por la semana del aborigen. "Los docentes que vinieron nos dijeron algo que nos llenó de esperanza: que van a hacer gestiones para que chicos wichis que salen del secundario puedan ir a estudiar en condición de becados a Uruguay. Sería un verdadero sueño, porque a nosotros se nos hace muy difícil seguir una carrera superior, sobre todo por la condición económica. Ya hacer el secundario es complicado porque tenemos que viajar a diario hasta Tartagal y los costos nos cierran la puerta de las posibilidades", explicó Simplicio.

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