"Perdonen si no soy muy coherente", dijo el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, en la homilía de la misa de ayer, en Parque General Belgrano, para despedir a Carmelo Galindo, su esposa Mariana Regazzoni y su hijo Joaquín, víctimas de un siniestro vial el pasado 29 de enero, cerca de Iquique.
Una multitud de amigos, familiares, colegas y allegados se congregaron en la vicaría Madre de la Iglesia para acompañar a los hijos del matrimonio fallecido.
"Como ustedes, yo también me hice la pregunta: ¿por qué? ¿por qué ellos? Pero sepan que ellos están más vivos que nosotros delante del Señor, porque se trata de gente buena... se nos ha ido gente del corazón de la Iglesia de Salta", destacó Cargnello, mientras decenas de personas no podían contener las lágrimas. Tristeza, mezclada con cariño, respeto y deseos de acompañar a los chicos Carmelo, Ana Inés, Virginia y Tomás.
Al final de la misa, Cargnello hizo rezar a todos por Jimena Galindo y Celeste Vides, quienes sufrieron graves heridas en el choque entre el colectivo en el que viajaban y un camión paraguayo. Ellas siguen internadas en Chile.
Luego de la ceremonia que duró casi dos horas en la vicaría que los esposos Galindo construyeron, partió el cortejo fúnebre a San Lorenzo. Una larga fila de vehículos avanzó lentamente hasta el cementerio municipal, última morada de los padres y su hijo.

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