El diputado nacional Andrés Larroque, uno de los paradigmas de la Cámpora, presentó un proyecto de ley tan ridículo, que resulta un atropello al concepto mismo de "ley" y demuestra que el legislador, ya próximo a los cincuenta años, sigue comportándose como cuando militaba en algún un centro estudiantil.
Quiere declarar como "día de la mentira" el 15 de noviembre, en conmemoración al debate entre Macri Y Scioli, para denostar al presidente.
La iniciativa podría llevarse el récord Guinnes al infantilismo político si no hubiera estado precedida por una acción similar en lo ridículo: la oposición de las senadoras kirchneristas a un homenaje a Hermenegildo Sabat porque una vez dibujó a la ex presidente con una mordaza.
Larroque, en los fundamentos, debería explicar por qué eligió ese día y no cualquiera de los otros días del año en los que tantas mentiras proliferan en el mundillo político.
El problema de los kirchneristas es que la "década ganada" lleva el estigma de "el relato", que no es un invento de sus adversarios sino una metodología de la falacia como construcción política, concebida por el ideólogo del populismo vernáculo, Ernesto Laclau, puesta en escena por Javier Grosman y Tristán Bauer y materializada en dos ficciones: Carta Abierta y el Instituto Dorrego.
Claro que las mentiras de la narrativa son las que menos impactan. El día de la mentira, en todo caso, podría ser el 18 de enero, para recordar el ocultamiento que se hizo de las verdaderas causas de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Este caso, por cierto, al diputado Larroque lo toca de cerca. Pero la fecha que ganaría todas las encuestas como "día de la mentira" sería el 8 de junio de 2015, cuando la ex presidente informó a la FAO que en la Argentina había menos de 5% de pobreza; es decir, menos pobres que en Alemania. Eso sí, nadie serio presentaría un proyecto para declararlo.

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