Moderna, fastuosa y apabullante, Dubai se alza a orillas del golfo Pérsico y desafía los sentidos. Con su arquitectura descomunal se impone en el desierto como un rico oasis urbano y convoca, año a año a más viajeros.
Dubai es uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Arabes Unidos desde 1971, es la más poblada -la capital de los EAU es Abu Dhabi- y parece tener los objetivos claros: sabiendo que el petróleo no duraría para siempre, hace varios años se comenzó a planear y construir –literalmente- su futuro. Un futuro como gran destino turístico y un imán para el desembarco de marcas de lujo. Con edificios llamativos, hoteles de altísima gama, una línea aérea de servicio impecable -Emirates Airline- y un atractivo hub para los que van rumbo al sudeste asiático, Dubai ya está en el mapa global como un lugar al que la gente quiere ir.
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¿Y con qué cartas sale a jugar como destino? ¿Cuáles son sus principales atractivos? Las playas, la arquitectura, la cultura local -la mezquita Jumeirah, por ejemplo, está abierta al público y ofrece visitas guiadas todos los días a las 10 de la mañana, menos los viernes- y los mercados, como el de especias y el Zoco del Oro, el más grande del mundo.
También hay que mencionar los gigantes y excéntricos centros comerciales, como el Mall of Emirates que tiene hasta pista de esquí; el Burj Khalifa –la torre más alta del mundo-, las construcciones como The Palm Jumeirah -donde Diego Maradona tiene su mansión-, o el Burj Al Arab –el hotel vela, ícono del turismo de esta ciudad.
Las excursiones al desierto son otro punto fuerte: podés aprender sobre la tradición de los halcones, dar una vuelta en camello, recorrer las dunas del desierto a bordo de una 4x4 en una aventura cargada de adrenalina y cenar en una especie de campamento beduino for export, con show de bailarina árabe incluido.
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Fuente: Clarín

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