Aunque Khalil Gibrán en su libro El Profeta sentencie con razón que los hijos "viven en la casa del mañana que no puedes visitar ni siquiera en sueños", los adultos deberíamos intentar comprender y compartir ese mundo virtual que cuanto más desconocemos, más nos espanta.
María José Ravalli, representante de UNICEF en Argentina, le dijo a El Tribuno en una entrevista que "hay una visión adultocéntrica, en general, que se traslada a diferentes aspectos. Sobre todas las cosas se nota una mirada desde el mundo adulto. Hay que hacer un esfuerzo para ponerse en el lugar del otro, en el lugar de los chicos y no juzgarlos a la ligera".
Ravalli asegura que "la decisión del Estado nacional es facilitar el acceso al equipamiento y a la conectividad por parte de la población infantil; achicar la brecha digital y favorecer el vínculo de los chicos con la tecnología". No obstante, añadió: "Me ocupa también evitar la discriminación por bullyng, el acoso, o cualquier otra agresión que atente contra la Ley de Protección Integral de Niños, Niñas, y Adolescentes, a través de las redes e Internet".
¿Cómo prevenir?
Las estadísticas son contundentes. Una de cada cuatro personas que entra en un chat lo hace con fines malévolos y nueve de cada diez romances virtuales terminan siendo un chasco. Así, no es raro que un hombre o una mujer de 40 digan tener 18 años; o que el divorciado o viudo de 50 pretenda ser un joven canchero; o que un niño de 14 mienta que tiene 20. Aunque estas fantasías por sí solas no son un problema, hay personas que las manipulan vilmente.
Los organismos dedicados a la seguridad virtual de los chicos, resumen en pocos puntos lo que los adultos responsables deben tener en cuenta:
1- Crear una cuenta propia. Abrir una cuenta de Facebook, si es que no la tienen y pueden pedir la ayuda de los hijos, e involucrarlos en el proceso, hacerlos sentir que sus padres necesitan que esta vez sean ellos los maestros.
2- Pedir contraseñas. De manera amable y nada impositiva, lograr que los chicos compartan sus usuarios y contraseñas. Hacerlo naturalmente, como un juego, para que no sientan invadida su privacidad y empiecen a usar otra cuenta. Una vez que se tengan los datos, monitorear la actividad del chico, tratando de no invadir.
3- Proteger su información y sus fotos. Muchas veces los pequeños tienen pocas restricciones al momento de colgar sus fotos personales. Ir a la configuración de privacidad y hacer que se dirija solo a sus amigos (controles de seguridad). Evitar que sea información pública y hablar con el chico sobre el tema: que incluso las fotos "privadas" pueden llegar a ser públicas. Que una vez subido, se quedará siempre ahí.
4- Conocer sus contactos. Repasar los contactos que tienen agregados y si alguno resulta sospechoso, conversar y averiguar. Enseñarle que es peligroso aceptar a gente que no conoce, que pueden buscarlos para fines sexuales (Grooming).
5- Establecer límites. No darles la libertad de estar todo el día en la computadora, o jugando con el Smartphone o la Tablet. Darles otras tareas que impliquen no estar conectados: leer un libro, dibujar, jugar naipes juntos, andar en bici.
6- Ganarse la confianza de los hijos. Puede ser una tarea difícil, pero es la mejor manera de prevenir los riesgos dentro y fuera de casa, tecnológicos o no. Conocer su mundo.

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