Dormir en casas de adobe y piedra, cosechar los frutos de la tierra, preparar la comida con recetas tradicionales o salir a arriar a los animales. Sea en la Puna, en la quebrada del Toro o en los Valles Calchaquíes, se trata de una experiencia única en la que la cultura propia de cada zona es vivida desde lo más hondo y puro de su expresión.
Salta es pionera a nivel nacional en lo que a turismo rural comunitario se refiere.
Actualmente son más de 130 familias de las regiones de la Puna, la quebrada del Toro, los Valles Calchaquíes y la zona norte de Salta que se dedican a esta actividad.
Están agrupados en poco más de 10 emprendimientos, cada uno especializado en alojamiento, gastronomía o bien artesanías. Todas las familias fueron capacitadas en higiene y bromatología, atención al turista y preservación del patrimonio arqueológico.
Algunas de las redes de turismo rural comunitario son Lickan (Tolar Grande), Atacama (San Antonio de los Cobres) y Red de Turismo Campesino de los Valles Calchaquíes (Cafayate, San Carlos, Animaná y Angastaco). También se está desarrollando de manera incipiente en Aguaray y Yariguarenda, en el norte salteño.
Arduo trabajo
Si bien aun queda mucho por hacer, desde 2011 se viene realizando un arduo trabajo en la formalización y consolidación de la oferta turística para apoyar esta modalidad de turismo autogestionado por las comunidades de pueblos originarios y campesinos en ámbitos rurales de Salta.
Uno de estos ejemplos es que en el año 2012 la Provincia aprobó la reglamentación del turismo rural comunitario, sentando un gran precedente a nivel nacional en cuanto a organización se refiere.
También se creó el registro provincial para los emprendimientos turísticos comunitarios que quieran dedicarse a la actividad.
Las familias que trabajan bajo esta modalidad fueron capacitadas en normas de higiene y bromatología de los alimentos, atención y servicios al turista, preservación del patrimonio arqueológico y senderismo, entre otros, para que la experiencia del visitante sea única.
Los turistas comparten con los pobladores su forma de vida, su entorno y costumbres al tiempo que se preserva el medio ambiente y la cultura de cada región, ya que este tipo de turismo es gestionado por las mismas comunidades que comparten con el visitante sus tradiciones.
Hasta el momento, la mayoría de los turistas que se vuelcan por esta experiencia son extranjeros provenientes de Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia. Según datos oficiales, el promedio de pernocte es de tres noches.
Actualmente se busca captar al turismo nacional y también al salteño. "Se trabaja para que cada vez más empresas se sumen a la iniciativa y vivan la experiencia única que proponen comunidades de la Puna, Valles Calchaquíes, Quebrada del Toro y norte de Salta", dijo Ana Cornejo, subsecretaria de Desarrollo Turístico de la Provincia.
¿Qué es?
Compartir con los pobladores su forma de vida, su entorno y sus costumbres es la base de este tipo de turismo en el que tareas como la preparación de comidas regionales, la elaboración de artesanías o compartir simplemente el día a día constituyen el mayor atractivo.
Para la provincia de Salta, este tipo de iniciativas conlleva un doble beneficio: fomentar el desarrollo económico de comunidades rurales al tiempo de preservar la cultura y las costumbres y evitar el desarraigo que se registra en los últimos tiempos en varias regiones de la provincia.
Es que este tipo de turismo es gestionado por las mismas comunidades que comparten con el visitante sus tradiciones, sus saberes y también su particular cosmovisión del mundo.
Y para ello, deben brindar tres servicios específicos a los turistas: alojamiento en casas de familia, gastronomía y paseos guiados o artesanías.
En Salta
Los parajes de El Alisal, Ing. Maury, Gob. Solá, San Bernardo de las Zorras y El Tambo, en la quebrada del Toro, más de 30 familias de la Asociación de Emprendedores de los Cerros Turu Yako ofrecen, además de alojamiento y gastronomía, paseos a sitios arqueológicos, geológicos y a campos de petroglifos (arte rupestre).
En Tolar Grande, en tanto, los visitantes participan de los procesos de elaboración de artesanías en piedra ónix y tejidos. También visitan el Cono de Arita, una formación volcánica que se encuentra en el Salar de Arizaro (el más grande de Argentina); los ojos de mar, que son espejos de agua salada donde se descubrieron estromatolitos vivos (formaciones bacterianas) y al cerro Macón, que provee de agua de vertiente al pueblo.

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Sección Editorial

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pil car
pil car · Hace 11 meses

es bueno


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