Cuatro años atrás Flavia Costilla (33) conoció a su futuro marido Matthew Maroney (26) en los universos digitales de los juegos en línea Age of Empires, RYL y Counter Strike. Pero la simpatía superó las afinidades virtuales y pronto se elevó a las conversaciones por Skype.
Acá Flavia estudiaba el Profesorado de Inglés y tenía un agobiante trabajo como empleada administrativa, pero obedeciendo un impulso de cambio viajó a Nueva York para visitar a una tía y a sus primas. Luego, siguió viaje hacia Blue Spring, la pequeña ciudad del estado de Missouri donde vivía Matthew. "Cuando conocí en persona a Matt, hasta entonces uno de mis mejores amigos, él me ofreció la oportunidad de crecer juntos. Yo encantada acepté y comencé mi nueva vida en Estados Unidos. Eso fue lo fácil. Lo más difícil fue saber que no volvería a ver a mi papá, hermanos, sobrinos y amigos de Salta por muchos años", enuncia.
Empezar de cero conlleva impedimentos de toda índole y riesgos, más sin estudios profesionales completos.
"El golpe del cambio cultural es fuerte. La gente acá parece amistosa, pero no son como en Salta que se juntan cada fin de semana o que te están invitando siempre a tomar té o a algún asado y las típicas juntadas familiares acá no pasan a menos que sea Navidad o Día de Gracias", comenta Flavia.
Además distanciarse de la lengua española y sus sonidos familiares para vivir inmersa en situaciones comunicativas de contacto permanente en lengua extranjera le supuso una tensión adicional.
"Hablar todo el tiempo en inglés de golpe fue estresante. Rogaba encontrar a alguien que hable español", recuerda. En Missouri vivió un año y medio, pero se agotó de los empleos mal remunerados y decidió buscar un horizonte nuevo en Nueva York.

Otro comienzo

La ciudad de Nueva York, una de las aglomeraciones urbanas más grandes y pobladas del mundo, la recibió, como a todos los inmigrantes, plena de oportunidades. "Acá hay gente de todas las culturas habidas y por haber. Entonces acá tuve un respiro y obtuve trabajo más rápido. En la administración, como venía trabajando en Salta", comenta. De hecho el censo poblacional de 2005, a través del cual se registró que en esa ciudad se hablan casi 170 idiomas y que el 36% de sus residentes había nacido fuera de los Estados Unidos, corroboraría sus palabras. Flavia añade que los trabajadores argentinos son muy valorados en EEUU por tres cualidades que allá les endosan (y se han ganado): responsabilidad, prestancia y respetuosidad.
"Acá en Nueva York mucha gente tiene mala actitud. Los argentinos, en cambio, por medio de una charla discutimos un problema y somos muy conciliadores. Acá mucha gente abandona rápido los trabajos porque se estresa rápido y los argentinos la peleamos para llegar adonde queremos o negociamos por lo que queremos. Es más, quienes tienen títulos y másters consiguen trabajo rapidísimo", explica.

El futuro

Flavia dice que ella y su marido aún no planean tener hijos porque asumen que su situación económica por el momento no se los permitiría.
"Es caro vivir acá en comparación con Missouri. Creo que en Salta la situación para tener un hijo es mejor en comparación con acá porque los servicios médicos y la educación son pagos y muy caros. Entonces de entrada tener un hijo significa una gran inversión de dinero. Por ejemplo, pagar una universidad implica endeudarse por 25 o 30 años con pagos de entre 300 a 800 dólares mensuales", especifica. Agrega que un asalariado promedio recibe entre 750 u 800 dólares por quincena y que sus mayores erogaciones con certeza serán la comida y el alquiler. "Me dicen las familias de países centroamericanos que hace 20 o 30 años se podía hacer todo eso sin problemas, inclusive vacacionar seguido; pero ahora la situación en Estados Unidos cambió bastante", comenta. Viendo el vaso medio lleno de su estancia en EEUU, Flavia destaca la seguridad reinante en Queens, el mayor de los cinco distritos que componen Nueva York. También la diversidad de actividades e intereses que se pueden atender allá. Ella, por ejemplo, se capacitó en reiki, par biomagnético, osteopatía bionergética celular, energía medicinal, alineación bioenergética y cuidado funcional por medio de la alimentación.
"A mí me gusta estudiar terapias alternativas y acá encontré cosas muy interesantes que pude hacer y aprender. Las estudio como hobby y quizás algún día eso pague las cuentas, pero hoy por hoy mi soporte es la administración", señala Flavia.

De extrañar

Esta salteña lejos del pago para acercarse a su Salta camina por el Central Park y compra comida argentina en un restaurante de Queens, El Gauchito, donde consigue incluso alfajores. También asiste a peñas folclóricas que realizan en una iglesia cerca de Manhattan.
"Además veo programas de allá por medio de Telefe on line. Hay argentinos acá que sí o sí viaja una vez al año para allá, pero es un gran gasto y a veces los trabajos te dan pocos días libres", aclara. Luego habla acerca de los sitios que ya ha conocido y otros que tiene en agenda. "A mí me maravillan el Gran Cañón del Colorado, que aún no fui a visitar, y las montañas de Utah, también pendientes. Ya conocí todo el norte de Nueva York, del que me maravillan los lagos y los suelos rocosos, los bosques de árboles altos y verdes. Central Park está lleno de árboles gigantes y pequeñas elevaciones de suelo rocoso alrededor de un gran lago. Muy bello para visitar", enumera. Como novedad destaca una medida del Gobierno de Saratoga, caracterizada por sus aguas subterráneas de gran calidad y que fueron habilitadas para el disfrute gratuito. Por último, Flavia reconoce que nunca se hubiera imaginado lejos de Salta. "Siempre pensé que existía la posibilidad de irme, pero que ni loca lo iba a hacer porque tenía miedo siempre. Se dio y tuve miedo, pero me decidí a seguir", concluye.

Los elegidos de Flavia

Una comida: recomienda los restaurantes italianos de Little Italy, cerca de China Town, "donde hasta las ensaladas son muy buenas". Y los amantes del sushi deben ir al Lower Manhattan.

Una bebida: White Russian, Sunset o mojitos.

"La Voz": Flavia dice que siempre están sonando en Manhattan, en los buses de recorridos turísticos y en la avenida más importante de esa ciudad, canciones del inigualable Frank Sinatra.

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tiziano  ferio
tiziano ferio · Hace 1 mes

quien decide radicarse en otro país debe saber afrontar el desarraigo, manejar con precisión el idioma extranjero y adaptarse a sus costumbres muy distintas de aquí, si tu mente y tu ánimo están preparados para eso pues adelante

Fernando Fuentes
Fernando Fuentes · Hace 1 mes

Quien escribe estas notas pedorras!

RICO TIPO
RICO TIPO · Hace 1 mes

Realmente.

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