Viajar es un momento tan placentero que los pasajeros suelen dejar sus defensas bajas y se olvidan de aplicar hábitos de autopreservación que siguen a rajatabla en sus países de origen. Sin embargo, visitar un país extranjero obliga a permanecer atento aún en los ratos de ocio. Los recaudos nunca son suficientes para el uso de transporte público y taxis, la circulación por las calles y la convivencia en el hotel.
Los cuidados comienzan al abordar un vuelo. En esta situación no se debe aceptar llevar paquetes o pertenencias de otros viajeros desconocidos porque pueden contener mercancías o sustancias ilegales. Al llegar, debemos recordar que en muchos países, los trámites aduaneros son tediosos y exhaustivos, así es que para no meterse en problemas hay que mantener la calma y acatar las órdenes de las autoridades sin rechistar, aunque las formas de los agentes nos puedan parecer dictatoriales o intimidatorias.
También hay que evitar llegar a los aeropuertos y estaciones de ómnibus por la noche. Si no se lo puede eludir, para trasladarse a un hotel se debe utilizar taxis oficiales. Los mejores son los radiotaxis, ya que queda una constancia del itinerario y del servicio realizado.
Es recomendable evitar esperar solo en paradas de colectivos o andenes de tren y subterráneo. Tampoco hay que sentarse en vagones vacíos. Además es imprescindible comprobar la hora de salida del último tren, colectivo o subterráneo que nos llevará de vuelta al alojamiento.
En las calles
Al transitar por la vía pública en otros países resulta primordial no hacer ostentación de símbolos que tradicionalmente resulten hostiles en ese lugar, por ejemplo, llevar una remera con la bandera de EEUU a Cuba. La regla consiste en evitar las confrontaciones innecesarias por antagonismo de ideas políticas, equipos deportivos o distintas forma de pensar. Andar por las veredas en dirección contraria a la del tráfico.
Al cruzar la calle, mirar a ambos lados. No llevar grandes cantidades de dinero encima, pero asegurarse de que se porta lo suficiente como para una llamada de teléfono, un taxi o colectivo. Tener bajo control visual el bolso y las pertenencias.
Evitar usar cajeros automáticos por la noche en zonas poco transitadas y no mostrar a los ocasionales transeúntes artículos tecnológicos caros o joyas.
En las ciudades inseguras, por precaución, llevar el bolso en bandolera, hacia el lado de la pared y caminar lo más pegado posible a esta.
En el alojamiento
Lo mejor es obviar la planta baja o la primera del hotel, en especial en los resorts, ya que son las más fáciles de robar, pero tampoco hay que ubicarse por encima de la séptima planta, ya que en caso de incendio pocas escaleras de bomberos sobrepasan este nivel.
No hay que dejar en la habitación del alojamiento el dinero en efectivo, las tarjetas bancarias, las joyas, la tablet, la cámara, los celulares o incluso los pasaportes porque muchas veces desaparecen y el hotel no se hace cargo, si no se lo puso a buen recaudo en la caja de seguridad. Al salir, hay que asegurarse de que la puerta de la habitación quedó cerrada. Otra recomendación a tener en cuenta es, a la llegada, familiarizarse con las salidas de emergencia, los extintores de incendio y los puntos de encuentro. También preguntar para contar con información sobre procedimientos de evacuación en caso de emergencia.

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