La solidaridad siempre se hace presente. Es el caso de Rosalía Soto, una humilde mujer que perdió todo en un incendio y a quien un grupo de personas le están construyendo de a poco y con mucho esfuerzo una nueva vivienda.
Se trata de los hermanos Israel y Cristian Maza, ambos de profesión peluqueros y que viven en la ciudad de Güemes.
Rosalía Soto vive en el paraje Madre Vieja y hace unas semanas un voraz incendio redujo a cenizas su precaria vivienda, donde residía con sus siete hijos.
Enterados de lo ocurrido, los hermanos Maza no perdieron tiempo y se ofrecieron a ayudar. Todos los domingos viajan al paraje, donde están construyendo una vivienda para Rosalía y su familia.
"Comenzamos el domingo 11, con un material donado por Acción Social del municipio local. Ahora estamos trabajando en la parte más difícil, realizando los cimientos y levantando las columnas de la casa", contó a El Tribuno Israel, uno de estos hermanos solidarios.
La iniciativa se va ampliando y son más los que se hacen eco de ella.
Los hermanos cuentan ahora con la ayuda del albañil que decidió donar su mano de obra.
"Nos ayuda muchísimo. Nosotros somos limitados en cuanto al conocimiento de albañilería, así que nos transformamos en sus ayudantes. Solo disponemos de los domingos para realizar esta tarea, así que si alguien quiere sumarse, será bienvenido. Pueden hacerlo durante la semana o los domingos, como nosotros", expresó.
Los hermanos y Rosalía están preocupados ante la proximidad de la época de lluvias, puesto que los terrenos donde se edifica la nueva vivienda suele anegarse con cada precipitación.
Los hombres expresaron también que necesitan más materiales para terminar la vivienda y solicitan la ayuda de la comunidad.
"Trabajamos contrarreloj. Quisimos construir una pieza más grande que la planificada originalmente, por lo tanto también necesitamos material. Si alguien quiere donar se lo agradeceremos. Algo ya estamos recibiendo y eso es muy gratificante. Toda ayuda es bienvenida", finalizaron los hermanos Maza.

Una zona de emergencia y riesgo sanitario
Rosalía Soto, de 36 años, residía en una vivienda construida con paja mezclada con barro, cañas y techo de chapa, junto a sus 7 hijos, de entre 3 y 17 años.
El pasado lunes 24 de septiembre, Miriam, su hija de 15 años, recibió una garrafa que habían adquirido en un negocio de Aguas Calientes (Jujuy). Según contó la menor, al extraerle el tapón de seguro y frente a la chispa de un encendedor, comenzó a quemarse el gas que perdía la garrafa y se incendió toda la vivienda.
Las familias en la zona donde reside Rosalía viven en iguales condiciones de hacinamiento y en riesgo sanitario. Tienen servicio eléctrico, pero no agua potable, la que les es suministrada por un camión cisterna enviado por la Municipalidad.
Cerca del lugar corren acequias de riego contaminadas con veneno para el tabaco, lo que produce constantes enfermedades en la piel de los niños. En épocas de verano, por cada tormenta las casas se inundan y los vecinos deben abandonarlas para ponerse al resguardo en la escuela primaria, que se encuentra cruzando la ruta.

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