Le duele la espalda, los hombros, y a veces el dolor es tan fuerte que llega hasta la cabeza. El cuerpo se pone duro como una roca y cada movimiento pesa. La sensación es bien conocida porque, en estos tiempos, las contracturas son más frecuentes debido al estilo de vida que llevamos: van de un lado para el otro cargando carteras y mochilas pesadas, haciendo fuerza de más, subiendo y bajando del colectivo y corriendo de un lado para el otro porque se siente que las agujas del reloj van mucho más rápido. Y como si esto fuera poco, se suma el estrés del día. No, busque un poco de relax: su cuerpo lo necesita.
Si bien las contracturas no conocen de edades, hay tres factores que influyen:
- El grado de acondicionamiento físico de su cuerpo: esto es, nada más ni nada menos, si está en movimiento o pasa mucho tiempo haciendo tareas sedentarias.
- La pérdida progresiva de masa muscular.

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