El chico asesinado vestía jeans, una campera negra con el escudo de Central Norte y tenía zapatillas blancas. Cerca de su cuerpo se halló el cabo de un cuchillo sierrita con parte de la hoja quebrada y unos metros adelante se encontró la otra mitad de la hoja del cuchillo.
Al lado de la palanca de cambio estaba tirado el martillo rojo de emergencias.
Según un informe policial, el chico fallecido viajaba en el colectivo junto a una hermana y una amiga y llevaba una caja de vino. En el recorrido, el grupo de jóvenes le pidió un trago, pero el joven no habría cedido y ese fue el origen de la pelea.
Mario vivía en la etapa 3 del barrio Limache junto a su madre, una hermana de 18 años y un hermano menor que él. Una joven familiar negó que el chico haya llevado vino y aseguró que "esos chicos le pegaron a la hermana de él. De dos piñas la querían bajar del colectivo y Junior siempre decía que a su hermana la defendería a muerte".
Ayer por la tarde su madre esperaba la entrega del cuerpo para realizar el velorio.
En tanto, Rodolfo Serrano, presidente de la Fundación Azul y vecino del chico asesinado, expresó: "Estamos dolidos por la muerte de este chico a quien siempre cruzaba en el almacén. Era muy educado y no pertenecía a ningún grupo. Fue la casualidad de estar en el colectivo. Fue la reacción de defender a su hermana. En el barrio falta patrullaje y tareas de prevención. Hay un solo móvil. Los chicos se juntan a consumir bebidas y drogas y empiezan a recordar las broncas entre etapas. En el barrio hay 12 patotas. La responsabilidad no es solo del Estado sino también de los padres. Hay que combatir a quienes venden la droga. El 20 de septiembre haremos una marcha por este caso".

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