El espíritu creativo y festivo de Cerrillos renació el sábado en la avenida Gemes. Como en los desfiles de carrozas de antaño, la zona se vio colmada de espectadores: más de 8.000, según los primeros cálculos. Todos coincidieron, en que se trató de una fiesta esencialmente familiar, como no se veía desde hace décadas en el Valle de Lerma.
La noche la abrió el Coro y la Orquesta del Hogar Escuela, con un concierto que no solo sorprendió al público, sino que lo emocionó hasta las lágrimas. Un verdadero espectáculo musical y una presentación formal de este grupo de jóvenes músicos en la comunidad local, que no escatimó aplausos y ovaciones.
Luego el espectáculo lo brindó el cuerpo de baile "Ata una cinta amarilla al viejo roble", integrado por docentes de la Escuela Técnica Pacto de los Cerrillos, que desplegaron una coreografía clásica de los años 70 en la que primó el glamour.
Luego fue el turno de la carroza del Instituto Fundacer, denominada "Un mundo de fantasía, alegría y color". Un despliegue de luces y colores que fue acompañada por los disfraces y los bailes de los chiquitos de las salitas de Nivel Inicial, que dieron un espectáculo aparte. A su paso, la gente no hizo más que aplaudir y acompañar el ritmo con el que los protagonistas, disfrazados de payasos deleitaban al jurado.
Le siguieron los tambores de la batucada "Fantasía animada", de los Centros de Actividades Juveniles de las escuelas Néstor Palacios y 5.194 de San Agustín.
El éxito de la fiesta estudiantil estuvo marcado por la fuerte iniciativa de la comunidad educativa de la Técnica Pacto de los Cerrillos y el acompañamiento de todas las instituciones educativas del departamento, comerciantes y entidades oficiales.
Desfilaron además, la bicicarroza "Un hada suelta en primavera", de la escuela especial 7.197; "Variedades", del Centro de Atención de Día; la espectacular carroza "101 manchas de amor", de la escuela María Goyechea de Gemes; y las coreografías de la academia de danzas árabes Katherine Puppi.

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