El barrio Cooperativa, de la ciudad de General Gemes, es uno de los más antiguos y, durante mucho tiempo, fue el más alejado de la pequeña urbe.
Ubicado a la vera de la ruta nacional 34, es el primer grupo de casas que se observa al ingresar a Gemes por el acceso norte.
Separado del resto de la ciudad por las vías férreas y por la ruta nacional, el Cooperativa es, para sus vecinos, un barrio olvidado por las autoridades durante décadas.
La barriada se creó hace más de 40 años, en base a un proyecto elaborado por personal del ferrocarril Belgrano, por medio del cual se conformó una cooperativa que tuvo a su cargo la construcción de un grupo de viviendas para los empleados del ferrocarril.
Luego de muchas irregularidades registradas, los socios dejaron de pagar las cuotas, la comisión desapareció y solo quedaron los terrenos como el lamentable recuerdo de lo que se consideró una enorme estafa.
Los terrenos fueron repartidos entre los que estuvieron aportando a la cooperativa como parte de pago y pronto comenzaron a construirse las primeras viviendas de forma particular.
Los problemas
A pesar de su antigedad, las calles, a excepción de la principal, no están asfaltadas y numerosos inconvenientes en el suministro de agua potable. Pero el problema más grave que aqueja a los vecinos es que unas 60 viviendas, aproximadamente la mitad del barrio, no cuentan con cloacas.
Son más de 60 familias las que aún no pueden acceder a un servicio básico.
Los vecinos se sienten abandonados por las autoridades locales, que no les dan respuestas a sus constantes reclamos para mejorar su calidad de vida.
"Tenemos muchas falencias, pero lo que más nos preocupa hoy es la falta de cloacas. Llevamos años realizando reclamos, nos hicieron cientos de promesas, pero hasta el día de hoy no pasa nada", exclamó Claudia López, una vecina de la zona.
El barrio tiene un gran desnivel que obstaculiza la decantación natural de los líquidos cloacales. Este problema geográfico es la principal excusa esgrimida por las autoridades para justificar la falta del servicio. "Sabemos cuál es el problema, pero necesitamos que se encuentre una solución. Como ésta debe ser costosa, la dejan de lado", denunciaron los vecinos.
Un obra inconclusa
Hace cuatro años se realizó en el barrio la red troncal de cañerías, pero ésta solo llega hasta el límite con la ruta nacional 34, donde el terreno sube abruptamente.
La red está fuera de servicio, ya que no tiene continuidad: finaliza en la calle Palermo.
La continuación de la obra no se realizó hasta el momento, pese a que fue incluida en el Presupuesto 2015.
Se deben colocar dos bombas en la red que impulsen los líquidos cloacales por las cañerías con la fuerza suficiente para superar el desnivel del terreno.
Esto permitiría la conexión a la red, ubicada detrás del ferrocarril. "Las bombas son especiales y deben cubrir el servicio las 24 horas, trabajando una y descansando la otra. Si se detienen, sería un caos. Se necesita una importante inversión para hacerla y, si bien la obra fue incluida en el presupuesto del año pasado, no se hizo. Esperamos que este año se pueda concretar", declaró el senador Rubén Lávaque.
Los vecinos piden que se busque urgente una solución para salvar esa diferencia de altura que aqueja al barrio. "Primero el problema era el permiso para que la obra atraviese la ruta, después para que la red atraviese el terreno del ferrocarril y ahora, el desnivel. Ya no podemos seguir viviendo así. Necesitamos una solución urgente", finalizaron los vecinos.

Olor nauseabundo
A pesar de que la red de cloacas no se encuentra en funcionamiento, varias familias del barrio se conectaron de manera ilegal a las cañerías.
Ello ocasionó un enorme perjuicio para otro sector del barrio, ya que a raíz de esta situación, el pozo de la boca de registro hizo las veces de pozo ciego hasta que se llenó y su contenido comenzó a drenar hacia la superficie.
El olor en la zona es insoportable y un peligro sanitario para todos los vecinos que allí residen.
El agua servida se estanca y, además se mezcla con el agua de lluvia, con lo cual se forman pequeños pantanos nauseabundos, con todo el riesgo que ello implica, especialmente para los más pequeños.
"Les pedimos a esas familias que se desconecten y que vuelvan a utilizar sus pozos ciegos, porque la red está sin terminar, nosotros vivimos cerca de donde sale todo ese líquido y es imposible respirar", manifestó Claudia.

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