Turquía reconoció hoy que al menos 70.000 civiles que escapan de la violencia se agolpan en su frontera sur con Siria, pero se negó a abrir los pasos y permitirles que ingresen a su domicilio, pese a que los combates y bombardeos continúan provocando muertos, destrucción y desplazamientos forzados en ese país árabe.
Además, dos organizaciones internacionales advirtieron hoy que al menos un millón de sirios están atrapados en 50 pueblos, ciudades y zonas sitiadas, en su mayoría por el Ejército, en Damasco y sus alrededores, y en la provincia del centro del país, Homs, la del noreste Deir el Ezzor e Idleb, en el noroeste.
La cifra es mucho peor que el cálculo hecho por la ONU, que recientemente estimó que 40.000 civiles están sitiados en Siria, muchos al borde de la hambruna.
En su informe, la ONG holandesa Pax y el centro de pensamiento con sede en Estados Unidos, The Syria Institute, concluyeron que en la guerra siria las personas que han muerto de hambre encerrados en sus pueblos y ciudades no son "un efecto colateral incontrolable" de la guerra, sino "una decisión deliberada que viola la ley humanitaria internacional", según reprodujo la agencia de noticias EFE.
De las 50 localidades sitiadas, sólo tres están cercadas por grupos armados insurgentes; el resto está rodeado por el Ejército y sus milicias aliadas.
Hoy, por ejemplo, la provincia de Idleb sufrió una nueva serie de bombardeos aéreos lanzados por aviones rusos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres. Al menos 17 personas fallecieron.
A esta situación humanitaria crítica se suma la que viven decenas de miles de civiles que quedaron varados en la frontera norte con Turquía, luego de escapar de los combates y bombardeos en el noroeste del país, alrededor de la ciudad de Aleppo.
Desde la semana pasada el Ejército y aviones rusos lanzaron una ofensiva masiva para recuperar el control de la zona, en manos de la insurgencia armada hace años. La escalada provocó el desplazamiento de más de 100.000 personas.
"Hay 70.000 personas viviendo ahora en los campamentos a lo largo de la frontera. Si las operaciones militares continúan así, pronto llegarán otros 70.000", advirtió hoy el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en un discurso frente a la bancada parlamentaria de su partido, el islamista AKP.
Davutoglu no dudó en cargar la responsabilidad sobre Moscú y sostuvo que el "90% de las bombas rusas están cayendo sobre civiles".
Pese a que la ONU pidió hoy a Turquía que abriera la frontera y dejara pasar a todos los desplazados sirios, Ankara mantuvo su posición. Sólo permitió el paso en Bab al Salameh de aquellos que están heridos y continuó enviando ayuda humanitaria al improvisado campamento instalado en el lado sirio.
Desde el inicio del conflicto sirio, en marzo de 2011, la frontera turca cumplió un rol central en el conflicto.
Por un lado, permitió el paso de combatientes y armas rebeldes y, por otro lado, garantizó que millones de civiles pudieran y refugiarse en el territorio vecino.
Actualmente alrededor de 2,5 millones de sirios viven en Turquía, la mayor concentración de refugiados de esta nacionalidad en el mundo, y el territorio se ha convertido además en parte de la principal ruta utilizada por aquellos que quieren llegar a la Unión Europea y pedir asilo allí.
Pero el norte no es la única región de Siria que vive una situación humanitaria dramática.
La capital, Damasco, se convirtió en un objetivo privilegiado para los atentados, mientras que al sur, cerca de la frontera con Jordania, otra ofensiva del Ejército para recuperar el control del territorio, está creando otro desplazamiento masivo de civiles.
Un miliciano del Estado Islámico (EI) vestido con un uniforme de una fuerza de seguridad siria estrelló hoy su auto cargado con explosivos en el Club de Oficiales de la Policía de la zona de Masaken Barze, en noreste de Damasco, y mató a 9 policías e hirió a otras 20 personas, según el Observatorio.
La cifra, como toda la información que proviene de este conflicto, difiere según la fuente.
Según un comunicado del EI, los muertos ascendieron a 40, mientras que la agencia de noticias oficial SANA informó que al menos tres civiles fallecieron.
En tanto, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció hoy que, más al sur, a apenas unos 12 kilómetros de la frontera con Jordania, un bombardeo aéreo destruyó parcialmente hace cuatro días un hospital que apoyaba.
En el ataque al menos tres personas murieron y otras seis, incluida una enfermera, resultaron heridas.
MSF destacó en un comunicado que, desde comienzo de año, al menos 13 centros médicos con los que trabaja en Siria fueron golpeados por bombardeos y combates, algo inexcusable dado que la organización internacional provee de las coordenadas de sus misiones a todas las partes beligerantes para evitar cualquier error.
El año pasado MSF denunció decenas de ataques contra sus hospitales o centros médicos sirios con los que colabora. Sin embargo, como ha pasado en otros conflictos, como el afgano o el yemení, las fuerzas agresoras nunca se hacen responsables ni son sancionados internacionalmente.

Fuente: Télam

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el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 9 meses

un verdadero "FORRO" el presidente turco, un típico títere más obediente del imperio...


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