Se trata de las conexiones que realizan las máquinas entre sí sin intervención humana identificadas en el sector como internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés) o Máquina a máquina (M2M), entre las que figuran desde el auto que enlaza a la red, hasta las pulseras u otros dispositivos de salud que alertan por una anomalía en los signos vitales, además de la cámaras de vigilancia, los portones eléctricos, los aire acondicionados que se pueden activar desde el móvil, entre otras posibilidades.
Según 4G Américas, la "disponibilidad de redes inalámbricas será clave para el desarrollo futuro de las conexiones máquina a máquinas en sectores productivos y de desarrollo social en América Latina".
La previsión es que la región pasará de los 14,6 millones de enlaces M2M del 2014 a los 158,9 millones para el 2024, según el estudio de Machina Research difundido por la entidad.
Brasil y México concentran el 63,7% de las conexiones de este tipo, y hacia el 2024 Brasil registrará el 40,7% del mercado regional con 64,6 millones de conexiones. "Las comunicaciones entre máquinas serán cada vez más habituales en la sociedad conectada. En los próximos años, continuarán en crecimiento vertiginoso algunas aplicaciones como las de los automóviles conectados, pero también veremos surgir nuevos usos para esta tecnología", afirmó el director de la entidad para América Latina y el Caribe, José Otero.
En cuanto a los sectores que más rápidamente adoptaron esta tecnología, la industria automotriz figura en primer lugar con unos 8,5 millones de autos conectados hasta el 2014 y unos 101,4 para el 2024, lo que representa el 58,5% de los enlaces actuales y el 63,8% de los futuros en la región.

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