Cada día que transcurre la muerte de Pablo Moreno, el desocupado de la localidad de Morillo, se enrarece más, al punto que Sara Esper, la abogada de la familia del hombre que murió el último viernes en Tartagal y que permanecía detenido desde el 29 de septiembre pasado acusado de haber provocado graves lesiones al personal policial, ya habla de un supuesto homicidio.
La abogada tartagalense, quien defendía a Moreno desde el mismo momento en que fue detenido y alojado en la comisaría 45 de Tartagal, consideró que "esto no fue una muerte natural, de ninguna manera. Hay muchas cosas que deberán explicarse". Dio como ejemplo que al momento de realizársele la autopsia solicitada por el fiscal penal "el cuerpo de Pablo presentaba dos pinchazos, uno en la nalga y otra en la columna, donde tenía una mancha gris. No soy médica, pero según me explicaron es compatible con una punción que se realiza para extraer a los pacientes líquido encéfalo raquídeo".
Sara Esper agregó que "semanas antes una persona que venía de Morillo, a quien Pablo identificó con el apellido Giménez, le hizo llegar amenazas y coacciones, según Moreno lo denunció, que venían de parte del exintendente Atta Gerala; lo presionaba para que firme unos papeles en blanco y quería que se comprometa a no seguir siendo opositor político de Gerala, pero Pablo se negó". La abogada insistió en que "Pablo no solo no le firmó nada, sino que hizo la denuncia porque tenía temor por su familia".
Intento de secuestro
Como si estos dos hechos no fueran suficientes como para llenar de dudas la muerte del desocupado, la abogada recordó que "otra denuncia que se formalizó en su momento estuvo referida a la actitud que tuvo un comisario que presta servicios en la comisaría N° 42; este comisario trató de sacarlo de la comisaría 45, donde se encontraba alojado, prácticamente intentaba secuestrarlo pero el personal policial se negó a entregárselo".
Esper sostuvo, además, que "la Policía no pudo presentarse como querellante en la causa que se le seguía (a Moreno) por los hechos sucedidos en septiembre del año pasado (desocupados reclamaban frente a la empresa Vertúa y se enfrentan con la Policía), por lo que la carátula de la causa que se le seguía a Pablo Moreno hubiera sido mucho más leve; de hecho hubiera esperado ser llamado a juicio en libertad".
Para la abogada, "son demasiadas casualidades que me hacen pensar tanto a mí como a su familia que (su muerte) pudo haberse tratado de un homicidio", consideró la letrada.
Tenía problemas de salud
La abogada tartagalense no coincide en un todo con la familia acerca de que Moreno estaba totalmente sano y no presentaba problemas de salud. "Estuve con él y me comentó que tenía problemas estomacales; de hecho en una oportunidad había pedido que lo vea un especialista en el hospital Perón, pero el médico que lo atendió en ese momento le dijo: 'Chango, no te hagas el enfermo, vos no tenés nada'".
Esper refirió que "Moreno había sido revisado el miércoles y el jueves pasado, y el médico le había recetado paracetamol, porque supuestamente presentaba un estado gripal. Pero lo extraño es que hasta el viernes anterior, al menos en el expediente de garantía, no había nada relacionado con el traslado del detenido al hospital".
Por las dudas que surgen a partir de la repentina muerte de Moreno el fiscal penal de turno pidió que la autopsia se la realice personal del CIF, y de esa manera apartar al médico policial de este trámite.
Según la autopsia, Moreno presentaba un líquido estomacal en las vías respiratorias; pero recién será incorporado al expediente una vez que la Dra. Gómez del CIF realice el informe respectivo, lo que podría llevar varios días.

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