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Creen que serían colombianos los dos asaltantes de Tartagal
La frialdad con la que actuaron sin contemplar que personas inocentes podían ser heridas por la balacera, la velocidad y el modo de operar pero, sobre todo, el hecho de que hayan llegado a bordo de un motocicleta nueva y que sin decir una sola palabra comenzaran a disparar con sus armas 9 milímetros, hace sospechar a los investigadores que los dos sujetos que el lunes asaltaron un negocio en pleno centro de Tartagal podrían ser sicarios colombianos.
De todos modos la Policía aún no tiene pistas firmes. A pesar de la velocidad con que actuaron las unidades policiales (911, Brigada de Investigaciones y otras dependencias de la zona), no hay rastros de los dos delincuentes.
El asalto se produjo a las 12.45 cuando dos sujetos, a bordo de una motocicleta de color rojo, llegaron al local ubicado sobre la calle Gemes, a menos de 40 metros de la plaza San Martín. Allí le arrebataron un bolso negro que llevaba en sus manos el propietario del local donde se realiza el pago de facturas de servicios y venta de pasajes.
Un vendedor de revistas que estaba a dos metros de la entrada del negocio reconstruyó el momento a El Tribuno: "Yo estaba parado a un costado de la puerta del local cuando llegaron dos jóvenes en moto; uno se bajó, sacó el arma y comenzó a hacer tiros sin decir una sola palabra; el "Chileno'' (sobrenombre del dueño del local, Daniel Sandoval) estaba entrando y el tipo le pegó uno de los tiros en la pierna; la gente comenzó a gritar y a llorar".
Totalmente impactado por lo que pasaba, el quiosquero no atinó a moverse. "Como a dos metros estaba el otro tipo en la moto; el que hizo los tiros le quitó un bolso al Chileno, se subió a la moto y salieron quemando y no se los vio más", señaló el testigo que ya prestó declaración ante efectivos de la Brigada de Investigaciones.
"El que se bajó tenía una gorra y anteojos y el que se quedó en la moto tenía casco", agregó sobre el hecho que conmovió a Tartagal.
Las sospechas
La profesionalidad y la velocidad con la que actuaron, el tipo de armas que utilizaron (una pistola 9 milímetros) y el hecho de que el sujeto se bajó sin decir una palabra y comenzó a disparar (los testigos escucharon por lo menos 6 detonaciones) hace suponer a los investigadores que podría tratarse de sujetos de nacionalidad colombianas, quienes para no ser identificados no hablaron y ni siquiera le exigieron al damnificado la entrega del bolso de color negro que se llevaron.
Si bien el lugar tiene cámaras ubicadas en la esquina del Correo Argentino (que está a 20 metros del negocio), para los investigadores se dificulta identificar a los sujetos que tenían el rostro semicubierto.
"Esto podría haber sido una matanza porque el tipo no dejaba de hacer tiros, gracias a Dios no sucedió nada grave, lo cual es increíble con la cantidad de gente que los lunes hay en ese local y en el Correo donde la gente está pagando servicios y haciendo fila; este hecho no puede quedar impune", opinó una vecina.

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