No es común que una idea sea confirmada en tan poco tiempo: hace una semana se planteó la teoría de que Mauricio Macri era el producto de la suma de opuestos con Cristina Kirchner y que esa dialéctica hegeliana de enfrentamiento continuo resultaba el principal sostén del Gobierno, que muestra en el principio del autopromocionado "segundo semestre" más debilidades que las esperadas. Y que quizá deba, a partir de ahora, medir seriamente, y no solo por encuestas, las consecuencias de sus actos: permitir que una persona citada a indagatoria haga lo que quiera con la Justicia, la ley y las fuerzas de seguridad siempre tienen costo a larga o a la corta. Para el Gobierno y para el país de ese Gobierno.
Como si fuesen marionetas de un guion escrito y dirigido por Jaime Durán Barba (con influencias de García Márquez, Amado, Vargas Llosa o el coterráneo Jorge Icaza), Cristina Kirchner primero, Guillermo Moreno después y finalmente Hebe de Bonafini se las ingeniaron para convertirse voluntariamente en los (malos) protagonistas de la semana.
Para satisfacción de la Casa Rosada, los ex ocuparon muchas más horas de pantalla que todo el Gobierno junto, incluyendo al Presidente. En la inevitable comparación entre este pasado que se resiste al olvido y una docena de pokemones, ¿cuál podría ser la opción de los independientes, la mitad más uno de argentinos que comienzan a ver a Macri con menos fervor que antes? La respuesta es obvia. Salvo la corporación de fanáticos K, el sentido común va a optar por Pikachu, Misty y Brock, entre otros. Macri vendría, con todo el respeto del caso, a ser un Pokemon convertido en IronMan por obra del kirchnerismo.
En la Casa Rosada los festejos por la semana K ni siquiera dejan tiempo para leer la letra chica de la realidad: el desacato de Hebe de Bonafini es un precedente grave y serio.
El viernes en televisión recordamos que el primer antecedente de esta magnitud fue el de Ernesto "El Nabo" Barreiro, quien en el miércoles de ceniza de la Semana de Santa de abril del 87 se resistió a ser trasladado de un cuartel militar para declarar ante la Justicia por la dictadura.
Lo que siguió después fue una historia de encuentros y desencuentros para todos los argentinos.

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 3 meses

Ni aun esmerandote muchisimo mas , vas a lograr el grado de idiotez que ya lograste, estùpido de cuarta. Larga el paco que esta haciendo estrago en tu cabeza y el poco cerebro que tenias te lo transformò en mierda.


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