Cromagnon de alcohol y droga

Rodolfo Ceballos

Cromagnon de alcohol y droga

En el mundo sigue dando vueltas la noticia de que en Buenos Aires hubo un fatal festival tecno.
La noticia del consumo de tóxicos por parte de los jóvenes tiene impacto en el mundo por morbo, lástima y por interés de política pública.
Es que la juventud hoy se identifica con sus pares rebeldes en una franja social aparte con normas propias, llamada subcultura. Parte de esta juventud elige las adicciones como respuesta a los desafíos de su propia subjetividad. A estos jóvenes el periodismo los examina como una subcultura cada vez más grande.
Los chicos de la fiesta tecno de Costa Salguero es una subcultura que terminó en lo que de ahora en más, se podría llamar el "Cromagnon de la droga y el alcohol". Los jóvenes siempre pueden ser sorprendidos por el efecto Cromagnon.
La recordada tragedia de Once aprisionó con fuego y humo; en Costa Salguero, la encerrona fue la pastilla estimulante y letal que se vendió como pan caliente.
En las dos emboscadas estuvo el deseo de los jóvenes de divertirse, aún a costa de que el goce por la fiesta sea desbocado siempre que garantice el éxtasis.
El dinero nocturno sin escrúpulos ofrece a la subcultura de la juventud un esparcimiento modelo para el Ideal de goce personal.
Los chicos que se definen no por el ser sino por el tener, pueden poner su goce al filo de la navaja, "compran" la fiesta y la pagan con la extinción del cuerpo. Es la insensatez del temerario Jimmy Stark, personaje del libro "Rebelde sin causa", del psiquiatra Robert Lindner, escrito en l944. El relato anticipa una foto de esta época: la desorientación y la falta de boya para el goce.
"Rebelde sin causa" gira en torno de la falta de esa ley que debería funcionar para evitar una incoherencia: ser adicto por rebeldía a la muerte.
Una especie de ilusión de la inmortalidad del cuerpo.

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