Familiares de las víctimas y sobrevivientes de Cromañón participarán este viernes, como cada año, de una misa en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, tras lo cual marcharán hasta el "santuario" de Once, al cumplirse 12 años de la tragedia que provocó 194 muertes.


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Paralelamente, convocados por "No nos cuenten Cromañón", miles de personas se concentrarán en el emblemático Obelisco porteño, donde artistas, supervivientes y familiares recordarán con palabras y actos musicales a los fallecidos.

"El dolor en las entrañas es el mismo y se agranda con el tiempo. Cada año que pasa es la confirmación de que cada vez se aleja más que sea una pesadilla y te puedas despertar y encontrarte con tu hijo", dijo Nilda Gómez, madre de Mariano, quien falleció en el Cromañón a los 20 años.

Gómez, que preside la organización Familias por la Vida que aglutina a parientes de fallecidos en esta y otras tragedias de Argentina, asegura que el único motivo por el que se levantó de la cama tras lo ocurrido fue para "matar la corrupción y la impunidad".

Se cumplen 12 años de una de las peores tragedias que se recuerdan en el país, que se produjo cuando casi 6.000 personas se concentraron en un local con capacidad para 1.031 para disfrutar del concierto que ofrecía el grupo argentino de rock Callejeros.

A las 22.50 horas, una bengala prendió fuego a las telas que decoraban la discoteca y provocó el caos entre los asistentes, que al tratar de escapar del humo y las llamas encontraron las puertas de emergencia bloqueadas.

El suceso tuvo lugar en Once, donde, a pocos metros de donde funcionaba la discoteca, un "santuario" recuerda a las 194 víctimas con murales, fotografías gigantes y zapatillas ennegrecidas colgadas de un cordón, una imagen que se convirtió en el símbolo de la tragedia.

Sin embargo, supervivientes y familiares defienden cada año que la cifra de víctimas es mayor, ya que 17 jóvenes más que estuvieron en la discoteca aquella noche fallecieron en los años posteriores, la mayoría por sobredosis o suicidio.

Según Gómez, "nunca volvieron a ser los mismos", ni ellos ni los que siguen luchando por seguir adelante, tengan o no secuelas físicas o psíquicas. Además, dice que "40 papás murieron de tristeza" desde entonces, muchos de ellos de cáncer. "Fue el cáncer de la ausencia y la impunidad", asegura.

Por su parte, Diego Cocuzza, que aquel 30 de diciembre sobrevivió al incendio, cree que estas muertes posteriores son resultado de la ausencia de un plan público serio para atender a las víctimas.

"Se dieron subsidios, pero se necesita algo más. Desgraciadamente, nuestros gobernantes han creído siempre que todo se soluciona con plata (dinero)".

Este es el primer aniversario después de las condenas firmes de algunos de los responsables ya que, este abril, la Corte Suprema confirmó penas de entre cinco y siete años de cárcel para los seis miembros de Callejeros y el responsable de la entrada del local y de entre tres y cuatro años para tres exfuncionarios.

No obstante, ambos piden que se revise la causa, ya que, revelan, el entonces alcalde de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, quien perdió el cargo un año después por mal desempeño, salió impune del proceso.

Cocuzza cree que "cambió un poco la conciencia de la gente, pero no sirvió para nada" lo ocurrido porque "la corrupción sigue estando y los boliches (discotecas) siguen pagando coimas (sobornos)",mientras que la titular de Familias por la Vida considera que hubo una mejora "importantísima" porque hay más denuncias y clausuras de locales nocturnos.

Aun así, están de acuerdo en que todavía queda mucho por hacer, ya que, según Gómez, el empresariado "sigue poniendo por encima de la vida el valor dinero", como ocurrió el pasado abril, cuando cinco jóvenes murieron durante una fiesta electrónica en un recinto de Buenos Aires en el que se destaparon graves fallas en la seguridad.

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