El merendero Caritas Felices del barrio oranense 2 de Abril, recibió una enorme satisfacción: la visita de sus padrinos del Club Acción Juvenil de General Deheza, provincia de Córdoba.
Desde hace cinco años que colaboran con el merendero ubicado en una de las zonas más vulnerables de la ciudad norteña, y esta vez se dedicaron a realizarle importantes refacciones.
En los primeros años, el merendero solo era un techo precario bajo el cual un grupo de mujeres servía, cada tarde, la merienda a decenas de niños.
Hoy, 6 años después, ya cuenta con un pequeño salón, mesas y bancas y la ayuda de los padrinos que nunca se olvidan.

La ayuda

Al Caritas Felices, ubicado al final de la calle Bustamante, asisten más de 150 niños y, de ese total, 50 son bebés. Se les brinda un ambiente digno y mucha atención, por lo que los padrinos invitan a conocerlo y a sumar aportes.
Para llegar a Orán, los jóvenes cordobeses realizaron previamente una serie de campañas de recolección de alimentos no perecederos, ropa y calzado. Esto lo hacen desde hace 5 años y en esta oportunidad vinieron con la intención de mejorar las instalaciones. Esto significa cambiar el techo, construir baños, una nueva cocina y una biblioteca.

Grupo organizado

El contingente, integrado por 15 personas entre jugadores, exjugadores y exdirigentes del Club Acción Juvenil, además de tres mujeres que se sumaron a la cruzada solidaria, permaneció en Orán una semana completa para concretar las obras. "Organizar el viaje no fue fácil. No obstante, los jóvenes cumplieron con un plan para recaudar fondos y costear el viaje, organizar la logística del traslado de las donaciones y los materiales de construcción", explicó Federico Pérez, uno de los voceros.
Luego de cuatro meses de trabajo sortearon los 1.230 kilómetros que separan las ciudades para reencontrarse con los niños y jóvenes del merendero.
En 2010, los dirigentes del Club Acción Juvenil, con el objetivo de motivar al grupo de la categoría 93, organizaron una cruzada a beneficio del merendero. El nexo fue la familia Gastaldi que, a través de la empresa familiar, apadrina el merendero. "Dejar cosas importantes de nuestras vidas para tender una mano solidaria es un acto de altruismo, y quien ha experimentado esta acción buscará motivos para que se repita", dice convencido Pérez.

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