Los derechos humanos son un conjunto de derechos que contribuyen a la libertad, igualdad y dignidad de todas las personas. Los derechos sexuales y reproductivos son parte de ellos y buscan garantizar que las personas podamos tomar decisiones sobre nuestra vida sexual y reproductiva con confianza y seguridad, en función de la vivencia interna (ligada al cuerpo, la mente, la espiritualidad, la salud de cada persona), y externa (contexto social, histórico, político y cultural). El derecho a experimentar y gozar de la sexualidad independientemente de la reproducción y de la reproducción independientemente de la sexualidad debe ser salvaguardado.
Los derechos los ejercemos las personas y es obligación de los Estados garantizarlos y promoverlos a través de legislación y políticas públicas adecuadas. En Argentina, el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable creado por la Ley Nacional Nº 25.673, reconoce que el Derecho a la Salud comprende la Salud Sexual, y que ésta incluye la posibilidad de desarrollar una vida sexual gratificante y sin coerción, así como prevenir embarazos no planificados.

Derechos sexuales y reproductivos

Los derechos sexuales garantizan que cada persona tenga acceso a las condiciones que permitan la realización y expresión de sus sexualidades de manera libre de coerción, discriminación o violencia, y dentro de un contexto respetuoso de la dignidad.
La sexualidad comprende la actividad sexual, las identidades de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción.
Se constituye por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales y se experimenta y expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas y relaciones.
Los derechos sexuales se pueden articular de la siguiente manera:
1.- Derecho a la igualdad, a una protección legal igualitaria y a vivir libres de toda forma de discriminación basada en el sexo, la sexualidad o el género.
2.- Derecho de todas las personas a la participación en todos los ámbitos, sin importar su sexo, sexualidad o género.
3.- Derechos a la vida, libertad, seguridad de la persona e integridad corporal.
4.- Derecho a la privacidad.
5.- Derecho a la autonomía personal y el reconocimiento ante la ley.
6.- Derecho a la libertad de pensamiento, opinión y expresión; derecho a la asociación.
7.- Derecho a la salud y a los beneficios de todos los avances científicos.
8.- Derecho a la educación e información.
9.- Derecho a elegir si casarse o no y a formar y planificar una familia, así como a decidir si tener o no hijos y cómo y cuándo tenerlos.
10.- Derecho a la rendición de cuentas y reparación de daños.

Interrupción legal del embarazo

Puede darse de forma espontánea (cuando se detiene el desarrollo del feto) o inducida (provocada por algún método). En Argentina, la interrupción legal del embarazo está reglamentada en aquellos casos tipificados como Aborto No Punible. Es decir, si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida de la mujer y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; si el embarazo proviene de una violación; si el embarazo proviene de un atentado al pudor sobre mujer idiota o demente.
El Código Penal de la Nación Argentina establece explícitamente, que la interrupción legal del embarazo practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer no es punible.

¿Da el sexo la felicidad?; aquí acabamos con el mito

Según los últimos estudios, realizados en una universidad de Estados Unidos y en otra de Canadá, la frecuencia de las relaciones sexuales no implican mejor humor necesariamente. Tener una agitada vida sexual no siempre es sinónimo de plenitud y, oh! sorpresa, en un estudios sobre más de 60 parejas durante tres meses, a los que se les pidió aumentar la frecuencia de los encuentros íntimos terminaron cansados e infelices.
¿Cuántas veces te has llegado a sentir una auténtica miserable al oír los tórridos fines de semana de tu amiga soltera, mientras te lamentabas por dentro diciéndote “Por qué unas tanto y otras tan poco?”
1. Tranquila, porque no eres la única
La buena noticia sí, para sorpresa de todos es que hay algo positivo en mojar menos que Bob Esponja.
Es que, según revelan los últimos estudios realizados por la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh), el sexo, al igual que el dinero, no trae la felicidad.
2. Mal de muchos...
Una llamativa conclusión a la que los investigadores llegaron después de analizar los hábitos sexuales de 64 parejas durante de tres meses, con el fin de ver de qué manera el sexo afectaba a su estado emocional. Lo más chocante es que aquellas a las que les pidieron que incrementaran el número de encuentros íntimos desvelaron por medio de un test que, tras finalizar el trimestre, se sentían más tristes y habían visto reducir su deseo, lo que a modo de paradoja contradiría la creencia popular de que cuanto más se tiene más se quiere.
3. Otras sorpresas
Pero eso no es todo. Si estos resultados ya son para salir corriendo, la investigación llevada a cabo por Amy Muise, del departamento de Psicología de la Universidad de Toronto en Mississauga, no es para menos. Dice el informe: “Aunque el sexo con más frecuencia se asocia con una mayor felicidad, esta relación no es significativa cuando se da más de una vez a la semana”, asegura la especialista.
4. ¿Pero, no eran las personas más felices las que no salían de la cama?
Ahora que te habías comprado el kit edición especial 50 Sombras de Grey con la idea de no salir del dormitorio en todo el “finde”. ¿En qué quedamos? Al parecer, lo importante no es el número de veces sino la calidad de los encuentros.
5. A no ser extremistas
Entre el blanco y el negro hay una cantidad de tonos mucho más amables y que se adaptan a cada uno de nosotros.
Y es que, aunque la ciencia se empeñe en decir lo contrario, algo que da tanto placer, nos hace sentir tan bien con nosotros mismos, dan ganas de repetir y que es capaz de llevarnos al séptimo el cielo, no puede ser tan malo para el buen humor. ¿Que no?

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