Le has contado durante más de 20 minutos el día de locos que has tenido
Cuando tú le preguntas qué tal fue el suyo, la contestación es "bien". Aunque él esté tranquilo y callado, no asumas que está preparado para charlar.
La porción del cerebro que controla la zona del lenguaje es más fina en los hombres. Esto explica por qué ellos no hablan cuando no tienen nada importante que decir.
Las mujeres, sin embargo, detectan rápidamente quién está dispuesto a charlar. Esto es debido a que la presencia de estrógenos en el útero cuando se está formando su cerebro, hace que la parte que controla el lenguaje esté más desarrollada.
Los hombres muestran más atención cuando están haciendo cualquier actividad. Cuando estén dando un paseo, hacele preguntas concisas, muy concretas y conseguirás que te responda al toque.

Batallar contra el estrés

El trabajo es agobiante para los dos. Tú quieres analizar y explicarle punto por punto cómo te exprime tu jefe. Sin embargo, él lo único que quiere es tranquilizarse solo.
Esto no significa que muestre indiferencia, estudios recientes han demostrado que los hombres estresados frenan la actividad en la parte del cerebro que controla el entendimiento de los sentimientos.
Las mujeres, sin embargo, aumentan la actividad en esta parte del cerebro, lo que hace que queramos hablar y discutir sobre las cosas que nos afectan o nos pasaron durante el día.
Forzarlo a hablar en esos momentos puede ser contraproducente y que acabes discutiendo. Si necesitas charlar y desahogarte, hazlo con una amiga. Luego decile a tu chico que entiendes que necesite su tiempo y espacio, pero también que te encantaría hablar con él cuando esté relajado.

No sabe porqué estás de mal humor

Estás decepcionada porque él ha programado una cita con su amigo el mismo día que tú habías organizado una cena romántica. El cuerpo calloso que conecta los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro nos ayuda a reconocer cuándo hay un problema.
En los hombres es menos activo, lo que hace que todo esté bien para ellos hasta que alguien diga lo contrario. Nuestro más activo cuerpo calloso hace que queramos hablar de lo que no va bien.
Cuando estamos enfadadas, nuestro cerebro libera cortisol en respuesta al estrés, lo que hace que estemos aún más decepcionadas. La próxima vez que te enfades y busques pelea, respira hondo durante cinco segundos, te calmará y podrás resolver los problemas más fácilmente.
Tú necesitas tu tiempo para desconectar del trabajo y poder pensar en tener una relación sexual.

El está siempre listo

Por mucho que te guste el sexo, nunca estarás tan dispuesta como lo están los hombres. Los expertos han descubierto que la parte del cerebro que controla los impulsos sexuales es 2.5 veces más grande en los hombres además de tener el doble de células.
Las mujeres tenemos que sentirnos bien y cómodas para tener sexo. Los preliminares son todo lo que sucede las 24 horas previas para la mujer.
Para el hombre, son apenas los tres minutos previos a la penetración. Si lo que necesitas es un tiempo de descompresión, pídele que te dé un masaje.
Él sentirá placer al verte desnuda y tú te sentirás mucho mejor al aumentar la hormona de la oxitocina.
Así que. chicas, a no decepcionarse tan fácil de sus chicos. Ellos siempre tienen en sus cabezas cosas distintas a las de las mujeres. Sea porque su cerebro está más activo o menos activo que el de las mujeres. Pero no son más malos por eso.

Cuando la mujer toma la iniciativa él goza más

Si el objetivo es tener una verdadera fiesta bajo las sábanas para tu disfrute y el de tu chico, nada mejor que algunas posturas en todas sus versiones que aquí se desarrollan. La verdad, siempre es mejor hablar todos los temas antes de irse a la cama, de manera que haya completa complementación entre ambos y también la necesaria dosis de complicidad, secretos compartidos y picardía para tener el mejor sexo.
A los hombres les encanta que tomes las riendas. La prueba es que la mayoría de los chicos encuestados en nuestros últimos sondeos señalan que su postura favorita es la de la mujer encima.
Normal, si tenemos en cuenta que ellos necesitan estímulos visuales y ver y sentir cómo la fogosidad de su chica va en aumento es algo que los excita terriblemente. Pero además, esta postura también es adecuada para ellos, ya que al estar tumbados sobre la espalda, sus músculos pélvicos están relajados y eso les proporciona mayor control.
La buena noticia es que esta posición también está pensada para darte grandes beneficios. Estar encima de él te permite controlar la velocidad y la profundidad de la penetración, de modo que eres tú quien decide de qué forma moverte para llegar al orgasmo.
Ya que esta postura garantiza el placer por ambas partes, hemos decidido llevar este estilo sexual a niveles más excelsos. Hemos pedido a varios chicos que compartan con nosotras sus variaciones personales sobre este mismo tema y después de estudiar las muchísimas ideas recibidas, las hemos reducido a ocho sugerencias. Si las pruebas, seguramente nunca vuelvas a la postura del misionero.

Ellos nos cuentan sus razones

“Esta postura demuestra que ella tiene seguridad en sí misma, y eso es algo que nos resulta de lo más excitante, mucho más de lo que la mayoría de mujeres piensa”. Carlos 25 años.
“Me siento como un piloto de carreras. Tengo las manos libres y tengo ante mí todo lo que quiero y deseo tocar”. Luis, 27 años.
“En la postura del misionero tengo que hacer un esfuerzo físico para no aplastarla con mi peso y seguramente por eso no disfruto tanto. Pero cuando ella me monta, lo único que tengo que hacer es saborear cada sensación”. Fernando, 23 años.
“Me encanta verla y observar sus curvas porque cuando está tumbada boca arriba todo se aplasta y su cuerpo no se aprecia de verdad”. Manuel, 29 años.
“Generalmente es más fácil que la chica tenga un orgasmo en esa postura. Y no hay nada mejor que verla en pleno éxtasis para luego sentirla rendida sobre mi pecho con el corazón a cien por hora”. Pablo, 26 años.
Haz que se tumbe boca arriba y siéntate sobre su regazo con las piernas perpendiculares a su cuerpo. Apoya las manos por detrás de tu cuerpo para mantener el equilibrio y muévete hacia arriba y hacia abajo con mucho cuidado, para no lastimarlo.

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