"Hemos perdido el derecho a vivir y trabajar en 27 países", fue la expresión de muchos jóvenes en las redes y los medios de comunicación, luego de la salida de Reino Unido de la Unión Europea este viernes; y quizás sea la profecía política de un retroceso a las épocas primarias de las separaciones físicas en el mundo. Porque es bien sabido que el Canal de la Mancha no existió siempre.
La línea costera y el paisaje de lo que se convirtió en el moderno archipiélago de las islas británicas (Reino Unido, Irlanda y más de 6.000 otras islas) empezó a emerger a finales de la última Edad de Hielo, hace unos 10.000 años. Lo que hasta ese momento había sido una punta fría y seca en el extremo noroccidental de Europa, se fue haciendo más caliente y más húmeda con el derretimiento de las capas de hielo. El Mar de Irlanda, el Mar del Norte y el Canal eran tierra seca que se iba sumergiendo con la subida del nivel del mar. Pero no fue hasta el 6.100 a.C. cuando las islas británicas se separaron de Europa continental definitivamente, durante el periodo Mesolítico, a mediados de la Edad de Piedra. Se cree que los deslizamientos de tierra en Noruega provocaron uno de los mayores tsunamis jamás registrados en la Tierra. David Smith, geólogo de la Universidad de Oxford, explicó: "El agua alcanzó el noreste de Gran Bretaña con tal fuerza que entró 40 kilómetros en la tierra, convirtiendo unas llanuras de baja altitud en lo que hoy es el Mar del Norte, y unas marismas en el sur en lo que hoy es el Canal de la Mancha".
De este modo Inglaterra se volvió insular, carácter que se mencionó como tajante diferencia con Europa continental a la hora de hacer campaña para el referéndum que definiría la no pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Quienes apoyaron el Brexit también usaron Twitter y hashtags como #IndependeceDay y #BrexitBulldog para celebrar la salida del bloque europeo. Con una participación de 72%, hubo 17.410.742 votos a favor de salir y 16.577.342 votos a favor de permanecer.
En el momento del tsunami, la zona tenía una población frágil y desperdigada de 5.000 cazadores y recolectores, descendientes de los primeros humanos que habían seguido a los rebaños migrantes de mamuts y renos hacia la abrupta península. "Las olas debieron ser de unos 10 metros de alto", dijo el geólogo David Smith. "Cualquiera que hubiera estado en las planicies de barro en aquel momento hubiera sido desmembrado por las olas". Los restos de estos tiempos preinsulares están siendo recuperados de debajo del mar de la isla de Wight, al sur de Gran Bretaña: "unas maderas estriadas preservadas por la sal marina son los restos de barcos de hace 8.000 años, y estos apuntan a que el lugar fue un sitio de construcción de barcos", aseguró Garry Momber, del Consejo de Arqueología Marítima de Hampshire. El tsunami fue un punto de inflexión en la historia. La gente que vivía en la tierra que luego fueron las islas británicas, cambió. Esto les cambió el carácter y se convirtieron en gente especial que por estar rodeada de agua hizo de la construcción de barcos y la navegación, una forma de vida. Muchos milenios después del tsunami, los británicos navegaron para encontrar nuevas tierras y construir un imperio.
Y tal vez el Brexit sea para muchos que quieren fronteras abiertas, un nuevo y contemporáneo tsunami que ahoga oportunidades. Un artículo publicado en el diario británico Financial Times sobre el resultado del referendo expresa el desconsuelo de muchos electores en las redes con el hashtag #NotInMyName: "El destino de nuestro país ha sido decidido por personas que añoran un pasado que nunca existió y han creado un futuro que es sombrío"; "Soy parte de casi la mitad que no quiso esto. También soy parte de la generación que va a sufrir más", "Una generación de visiones obsoletas me ha costado mi futuro y el de cada jóven, pero morirá antes de ver las consecuencias". "No puedo creer que estoy despertando ante un futuro destrozado por quienes decidieron no quedarse unidos al mundo". "Miedo e ignorancia le han ganado a la tolerancia y a la unidad".
Su historia más reciente está repleta de héroes navales, batallas marítimas y famosos exploradores. Pero ¿fue Enrique VIII (rey de Inglaterra desde 1509) el primer euroescéptico? En Gran Bretaña nunca se está a más de 100 kilómetros del mar. Así que es importante ser capaz de defender la costa, y ser capaz de ganarse la vida ahí. Muchos creen que el estatus insular de Gran Bretaña también ha dado forma a su actitud actual, más bien distante con respecto a Europa, a la cual los británicos llaman "el continente". En el pasado, el historiador David Starkey afirmó que la ruptura de Enrique VIII con la Iglesia Católica de Roma lo convirtió en el primer euroescéptico. "En los planes de las elaboradas defensas costeras que pidió Enrique podemos ver cómo Inglaterra ya no se definía a sí misma como parte de Europa, sino como separada de ella, una nación aparte", escribió en la revista Camden New Journal. Las políticas xenófobas e insulares de Enrique VIII ayudaron a definir la historia de Inglaterra de los últimos 500 años.
En este sentido, el artículo publicado en el diario británico Financial Times, sobre el resultado del referendo, incluyó otras opiniones de las redes, como éstas: "Ellos simplemente han intercambiado una élite distante e inalcanzable por otra". "Los jubilados odian a los 'inmigrantes' más que lo que aman a sus nietos".
Durante centenares de años buques, bienes y personas llegaron y salieron de las islas británicas. Buques mercantes y navales llegaron con gente de lugares lejanos, algunos de los cuales se establecieron en los puertos. Pero así como el reino podía llegar a todos los lugares del mundo gracias a sus seguros puertos, el mundo también podía llegar al reino. Y eso despertó sentimientos de vulnerabilidad. Si un invasor podía atravesar las defensas marítimas de alguien, la costa británica ofrecía abundantes lugares para recalar. En momentos de amenaza nacional, este es un miedo recurrente.

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