En tiempos en los que las redes sociales dominan la vida de la "generación digital", la moda tecnológica de las selfies y su posterior "posteo" va en aumento, tanto en las personas adultas como en los adolescentes, que buscan hacer público cada acto de su vida personal. Sin embargo, las selfies resultan una patología cuando el sujeto no puede dejar de realizar los actos compulsivos de sacárselas y publicarlas en las diferentes redes sociales, buscando la aprobación y el reconocimiento de los otros mediante los comentarios positivos y el "me gusta" que publican los "amigos virtuales". Así lo explicó el psicólogo Santiago Gómez, director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, quien indicó que esa compulsión puede desencadenar diferentes patologías como trastorno obsesivo; conductas adictivas a las redes sociales; estrés o trastornos del ánimo. Gómez consideró que una de las causas para que este fenómeno esté cada vez más en auge es la "necesidad de pertenencia al grupo de pares". "La selfie es uno de los medios que permite dicha inclusión, buscando la aceptación de sus amigos, principalmente en los adolescentes", señaló el psicólogo. Además, el experto comentó que podría tratarse también de "baja autoestima" o necesidad de obtener reconocimiento social, ya que "tratan de calmar la sensación interna de malestar buscando la aprobación de los amigos virtuales". "Esto genera una retroalimentación negativa porque aumenta el estado de malestar y en consecuencia, incrementan los actos compulsivos de autorretrato para luego subir las fotos en las redes sociales", indicó el especialista.

Genera estados de angustia

Gómez advirtió que "cuando la selfi que el sujeto publica no satisface sus necesidades y no cumple con las expectativas que la persona tiene -no recibe la cantidad de comentarios o "me gusta" que espera- lo lleva a una gran frustración, generándole un estado de angustia y depresión. . --Algunos consejos para padres-- . El psicólogo manifestó la importancia de "estar atentos al comportamiento que los chicos tienen con las selfis, para poder trabajar en la prevención evitando las conductas compulsivas". "Por eso el diálogo familiar con los hijos es muy valioso, ya que ayuda en la relación de los chicos con el manejo de las redes sociales, como por ejemplo, evitar publicar información o imágenes íntimas o privadas", enfatizó. En cuanto al tratamiento de este tipo de actos compulsivos, Gómez afirmó que la Terapia Cognitiva Conductual "ha resultado muy efectiva", ya que "trabaja con técnicas como la exposición y prevención de la respuesta para el auto control de la impulsividad". "También utiliza otras herramientas terapéuticas, como la Reestructuración Cognitiva, para trabajar con las creencias irracionales y las emociones disfuncionales que tanto malestar le causan al sujeto y que lo lleva a las conductas compulsivas de autorretratarse", concluyó.

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