Los argentinos podemos darnos esos lujos. En la provincia de Salta varias actividades ya han decretado un asueto que permitirá nueve días corridos de religiosa reflexión; para la Nación se anuncia un modesto paro de 24 horas para los primeros días de octubre.
Tenemos un país en marcha y marchita como fue la austera demostración que, con Hebe de Bonafini a la cabeza, realizaron los restos gloriosos de las huestes kirchneristas.
La movilización fue convocada bajo la consigna "Por el derecho al trabajo, resistir sin descansar. Cristina conducción". ¡A quien se le ocurre convocar a los compañeros con el slogan de "trabajo sin descansar"! Aunque estuviera Máximo como prueba viviente para desmentirlo. (¡Para colmo sin un mísero choripán!). Frédéric Chopin, Georg Friedrich Händel y Gustav Mahler fueron autores de conocidas marchas que merecieron acompañar esa maratónica caminata: todos compusieron Marchas Fúnebres.
Pero, quizá, la más apropiada fuera la de Johann Sebastian Bach: "Tocata y fuga" (en re menor). A muchos de los asistentes y adherentes les encanta la parte de la fuga (en mi mayor); sino fuera porque algún malévolo magistrado les ha prohibido salir del país. Luego del fiasco muchos iban pensando: marchémonos pronto. Se pensó como la marcha de la esperanza y quedo como la de esperanzas marchitas.
Otro cantar tuvimos con la importante Marcha Federal. No fue una movilización más. Quizá sea un hito histórico, cuyo éxito desconcertó hasta a sus propios organizadores (los memoriosos quizá encuentren alguna similitud con la histórica marcha por los Derechos Civiles en Estados Unidos, concentrada en Washington, en agosto de 1963).
No solo por la multitudinaria participación sino por la pulcritud de la organización que no sufrió ningún tipo de desmanes (a veces inevitables en concentraciones de esta magnitud). La marcha, convocada por la Central de Trabajadores Argentinos, tuvo la participación de sindicatos, organizaciones políticas y sociales de distinta orientación, asociaciones de pymes, de consumidores, centros de estudiantes, fábricas recuperadas, cooperativistas, etc. De alguna forma confirmó la pobreza de la demostración kirchnerista de una semana antes. Expresión de rechazo a la política que impulsa la Casa Rosada, la CTA no carga con la mochila de corrupción que pesa sobre el kirchnerismo; por eso puede congregar muchas más voluntades y hasta forzar a que los seguidores de la expresidente, para disimular su condición minoritaria, marchen detrás de un dirigente como Pablo Micheli, que protagonizó decenas de manifestaciones contra el kirchnerismo.

Marchas y contramarchas

No los une el amor sino el espanto. Lo cierto es que Macri ha logrado que un movimiento obrero atomizado en cinco centrales sindicales vaya gradualmente unificándose y (lo que era impensable hace pocos meses) planifiquen una acción coordinada. ¡Esa es mi columna vertebral! ¡Todos unidos triunfaremos! El ministro Jorge Triaca trató de apaciguar los ánimos convocando a todos los referentes gremiales. Pero al salir de esas reuniones todos coincidieron en afirmar que "nos vamos con las manos vacías". ¡Y no hay nada peor para un jerarca sindical que lo larguen con los bolsillos vacíos! Como consecuencia de la tacañería macrista se anunció un paro para el mes próximo. Visto objetivamente, no deja de ser una gauchada para el Gobierno; la sola amenaza de paro desarticula las medidas de acción directa (que por presión de las bases) deberían adoptar los dirigentes sindicales. Durante julio se registraron 99 conflictos laborales en protesta por atrasos en el pago de sueldos, despidos y suspensiones, según lo indica un estudio del Centro de Economía Política Argentina, conocido la semana pasada. De no mediar el anuncio del paro, en agosto hubiéramos tenido una conflictividad aún mayor. Macri no puede decir que los muchachos lo tratan muy mal: un solo paro nacional en el año (para Alfonsín fue el doble).

La semana

Macri participó de la reunión el G20, en Hangzhou, China. Quizá Mauricio no lo supiera, pero esta bella ciudad (centro de industrias electrónicas y patria del mejor té verde) tiene en la Argentina una "ciudad hermana". Se trata de El Calafate, el califato de Cristina Kirchner. Hasta en las antípodas Macri se topa con la ubicua presencia cristinista. Pero el Presidente marcó diferencias. Mientras Cristina Elisabet se burlaba de sus anfitriones tuiteando "Petloleo, aloz, La Cámpola", Mauricio tuiteó en chino como buen mandarín que es. ¡Qué nivel! Lo que más me emocionó fue la parte en la que puso: ????.
En la misma cumbre, las expresiones del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, nos recordaron la famosa frase: ¡se ha formado una pareja! El mandatario filipino dijo, refiriéndose a su par de los Estados Unidos, Barack Obama, "No me importa una mierda lo que opinen sobre mí", "Hijo de puta, te voy a maldecir en ese foro". ¡Oye, Rodrigo!, acá en Argentina tenemos tu pareja ideal (al menos para el lenguaje): la dulce Hebe. Si prefieres un matrimonio igualitario también lo tenemos al tierno D'Elia.
En cualquier caso el matrimonio será bendecido (o maldecido, según el caso) por monseñor Héctor Rubén Aguer (el obispo de La Plata que comenzó prudentemente hablando de fornicación y terminó o acabó- en un escatológico "a coger atléticamente"). ¡Qué boquitas señores y señora! ¿Dónde habrán aprendido ese lenguaje? No le echemos la culpa a los maestros; por lo menos hoy, que festejan su día.
Para terminar, dos chistes vinculados al trabajo y al que no trabaja:
1.- Conseguí trabajo como maestro de inglés. -¿Trabajo estable? No, mesa es table. Trabajo es work.
2.- A Máximo le dicen Misión Imposible. ¿Por qué? Porque cada vez que habla se autodestruye.

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