Cuando nadie lo esperaba...ahora noviembre!

21-08-2011 - Y un día, cuando lo sacaban de la mesa, el "Chuli? se agarró del mantel y se llevó todo a noviembre...? dirán las crónicas que relaten la noticia más importante de los últimos días en Jujuy.

Y un día, cuando lo sacaban de la mesa, el "Chuli’ se agarró del mantel y se llevó todo a noviembre...” dirán las crónicas que relaten la noticia más importante de los últimos días en Jujuy. Fue sorpresivo todo: un día miércoles al mediodía trascendió la versión, por la tarde la especie hervía en las redacciones, el jueves se concretó el anuncio oficial y el viernes apareció en los diarios la convocatoria formal y legal a elecciones separadas en San Salvador de Jujuy. La fecha, 20 de noviembre. En una de las jugadas más fuertes de su carrera política, el intendente Raúl Jorge haciendo uso de la autoridad que emana de la carta orgánica municipal se despegó de la elección general del 23 de octubre. Se trata de un intento -el último- por esquivar el tsunami “cristinista” que se inició el 14 de agosto y que -de no ocurrir un milagro o una hecatombe, según desde qué vereda se mire- se repetirá con claridad en octubre. El razonamiento no requiere demasiada inteligencia, ya que en las boletas de la elección general, el votante encontrará en el cuarto oscuro, en grandes caracteres, los nombres de Cristina Kirchner, Eduardo Fellner, Walter Barrionuevo, Rubén Rivarola y Pedro Segura, frente a los de Ricardo Alfonsín, Gerardo Morales, Miguel Giubergia y Raúl Jorge. La lógica más elemental le da la derecha a la decisión del “Chuli”. La jugada produjo un sacudón importante: los peronistas montaron en cólera, los radicales siguen con la boca abierta. Y la gente, todavía está tratando de elaborar conclusiones y de adivinar el futuro. Las excusas de instalar “un debate por la ciudad” que no se vea tapado por las elecciones mayores o de volver a hablar de voto electrónico y la boleta única, sin válidas. Pero el gran tema es el otro.
 

“A confesión...”

Mientras esto ocurría en Jujuy, en Buenos Aires, el senador Gerardo Morales y una “mesa orgánica radical” intentaban una justificación tan deshilachada como no creíble sobre las causas de la derrota y recibía los cachetazos de quienes horas antes eran historia antigua en la UCR como Margarita Stolbizer, Federico Storani y Julio Cobos y otros, que habían sido borrados de la vida partidaria por la alianza con Francisco de Narváez y el desprecio a Hermes Binner que aparecía como el único socio natural de una alianza. Morales fue uno de los tenaces gestores de esos acuerdos -como antes lo había sido de la fórmula con Roberto Lavagna- y como es lógico, ahora está sufriendo el castigo que les llega a los mariscales de la derrota. La piña que le llegó desde Jujuy fue la perla negra que completó una semana horrible para el senador. En la conferencia de prensa del anuncio, el intendente estuvo acompañado por su flamante secretario de gobierno, Carlos Toconás, su secretario de Hacienda y candidato a concejal, el contador Carlos Sadir, y la aguerrida jefa de abogados del Municipio, Liz Altamirano y un puñado de funcionarios municipales. No apareció en la foto ningún diputado, ningún concejal y ninguno de los confesos gerardistas. O bien no tuvieron tiempo de enterarse o bien estaban de acuerdo con avalar una decisión que no haya sido bendecida -o al menos conocida-por el senador. Las consecuencias de esta movida pueden marcar el inicio de una era distinta para los radicales, si con ella entra a los ambientes del centenario partido la vivificante corriente de aire de la oxigenación y una renovada voluntad de escuchar en todas direcciones. Sólo por eso, la casi soledad del “Chuli” Jorge marcó también la estatura de un liderazgo interno en la UCR que los correligionarios deberán medir, cuando menos, con un profundo respeto.
 

Mata o muere

Otra diferencia se debe computar en este momento: el radicalismo confiesa como principal error no haber sabido comunicar sus proyectos -lo que es absolutamente cierto, sobre todo en Jujuy- y vuelve a barrer bajo la alfombra otros horrores políticos reiterados y persistentes. Lo más serio es que han resignado dar pelea por el poder -aunque Ricardo Alfonsín se quede afónico diciendo lo contrario- y se conforman con tratar de evitar que el oficialismo se alce con la mayoría en todos los cuerpos parlamentarios. A confesión de parte, relevo de pruebas, diría un leguleyo para certificar que ya descartaron soñar con un futuro de victorias. En Jujuy, el intendente apuesta a dar pelea hasta el fin con la única carta que le queda y ni siquiera sabe si para la última mano de este truco inimaginable hace dos meses, le queda un as de espadas o un caballito pesado y trotón. A matar o morir, porque eso y no otra cosa será la nueva elección del 20 de noviembre. Y para eso, el peronismo, que tiene los reflejos más vivos que nunca, despejó el camino de Pedro Segura, para evitar la dispersión y los heridos en los escenarios donde la interna es evitable.
 

Reflejos del PJ

Fue un secreto no muy bien guardado durante varios días. Las conversaciones para intentar evitar internas en el PJ se sucedían sin solución de continuidad y finalmente, con el propio Eduardo Fellner a la cabeza se logró “dar por terminado el proceso de elecciones internas”, según rezaba un despacho de prensa de la conducción peronista. Sin decir nada con terminante claridad, la frase sin embargo era cristalina en cuanto a que la convocatoria para resolver candidaturas en San Salvador de Jujuy, Palpalá, Tilcara y otros lugares, el domingo próximo, quedaba sin efecto. Dejaba tácitamente expresado que el justicialismo en pleno se encolumnará -disciplinado y entusiasta- detrás de Pedro Antonio Segura a intendente de la Capital el 20 de noviembre. Miguel Morales tuvo el gesto principal aunque no resignará su objetivo (¿obsesión?) de ser intendente de la ciudad -sólo lo postergará-. La dirigencia ahora, quizá con la mediación o con las esperanzas de la conducción partidaria, tendrá la misión de reducir las listas de concejales que respaldaban a cada candidato. Tendrán que barajar y dar de nuevo, tallar muy bien el mazo, e intercalar en una sola los nombres de la integración. O al menos, deberán reducir la cantidad de listas para sintonizar con la voluntad de la conducción del PJ. Aquel comunicado del presidente del partido, permitía también la suposición de que en aquellos sitios donde reducir las fracturas, se vuelve prácticamente imposible, como en Palpalá, la solución será que las listas participantes concurran el 23 de octubre como colectoras, cada cual como un partido municipal. Así la elección final se desarrollaría sin hijos y entenados. Y sin lugar para suspicacias o preferencias visibles.

Todo esto es terreno de suposiciones, a partir de los orígenes, militancia y lealtades al peronismo de los hombres en cuestión, pero también de las personalidades absolutamente disímiles, los estilos contrapuestos y las maneras de gobernar francamente irreconciliables que exhiben.
En el peronismo se prueban los trajes de las ceremonias de asunción. Están seguros que el terremoto de agosto tendrá réplicas puntuales en octubre y en noviembre. El cóctel de victorias, entusiasmo y triunfalismo es el principal combustible de una campaña política, pero es tan embriagante que puede marear y en tal caso, producir descuidos o visiones borrosas de la realidad, territorio en el que los adversarios echarán el resto para borrarles la sonrisa. A eso apuestan otros partidos locales, que aunque sin grandes esperanzas de triunfo, aspiran al premio consuelo de arruinar la fiesta del Frente para la Victoria. Conclusión: hay otra elección en Jujuy, y una sobredosis de democracia cuyos efectos veremos con el tiempo.
 

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